Tocar en la banda de Nito Mestre como teloneros de Paul McCartney, en los tres shows que ofreció en diciembre de 1993, fue para mí haber cumplido un sueño. Y el hecho de ser de La Plata, cuna de rock y cultura, me permitió valorar esa experiencia de manera más profunda y sentida.
Fueron noches mágicas, donde un clásico como Paul McCartney y los temas de los Beatles se encontraron con un clásico nacional como es Nito y el repertorio de Sui Generis, lo que había generado un clima excelente en la banda, por entonces Lapo Gessaghi en guitarra, Alejandro Piedis en Piano, Hernán Merlo en bajo, Pablo López Ruiz en cuerdas, y yo en la batería.
Fue inmensamente emotivo haber conocido a Paul y escuchar desde arriba del escenario temas como “Yesterday”, “Let it be” y “Hey Jude”, una experiencia que sabía que era irrepetible. Al irme del último show una enorme sensación de paz me invadió. Miré hacia arriba y me fui cantando un tema que hicimos esa noche: “Siempre estaré tocando el cielo, sólo hay que esperar y darle tiempo. Gozar de este momento y sin pensar si sirve de algo hacerlo”.
* Por Mariano Irigoyen.
Músico platense, teloneó a McCartney en 1993.
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