Ayer EL DIA publicó que el delivery de una pizzería de Villa Castells sufrió un asalto a manos de un delincuente a caballo. Durante una recorrida por el barrio, hubo vecinos que aseguraron conocer al ladrón que recorre la zona, y que ese sujeto suele montar como única opción para sortear las calles en mal estado o sin abrir al tránsito.
Como en las películas del lejano oeste de Hollywood, el delincuente se acercó al trote a su víctima, que acababa de entregar un pedido en la esquina de 4 y 499 el domingo a la noche.
El asaltante lo amenazó y le sacó el efectivo. Luego huyó sobre el lomo del caballo. Algunos vecinos supieron del episodio y se lamentaron por la falta de patrullaje en la zona.
Además protestaron por el mal estado de algunas calles, “intransitables” en ciertos casos o de acceso vedado a autos. En ese medio, los ladrones se mueven con facilidad con motos.
O arriba de un caballo, tal como se vio el domingo. Ese delincuente, en torno a los 20 años, sería vecino de un asentamiento de la zona. Por eso es que en el barrio lo tienen individualizado.
En Villa Castells el tipo de robos más usual son los ingresos a casas en construcción para llevarse materiales o herramientas. La modalidad continúa vigente.
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