La fantasía de sentirse astronauta por un día es algo que, hoy por hoy, es posible para cualquier persona que pueda visitar las instalaciones del Kennedy Space Center de Florida, en Estados Unidos, donde funciona el único parque temático del mundo dentro de una estación espacial que, el año que viene, volverá a lanzar una tripulación al espacio. Es que allí, se pueden experimentar diferentes actividades que sumergen al público en un escenario casi de ciencia ficción.
Por ejemplo, están disponibles cohetes de dimensiones inabarcables que surcaron en el pasado y el presente el espacio circundante y, mucho más allá de los Programas Mercury, Gemini y Apolo, se puede llegar hasta el Jardín de los cohetes, el llamado “Rocket Garden”.
DESDE ARRIBA DE UNA NAVE
Así, entre naves emblemáticas que se alzan hacia el cielo, se puede tener la experiencia de subir a alguna de las réplicas de los asientos de las cápsulas, para tener una idea de las extremas condiciones en las que se trasladaban los astronautas.
También, desde una esfera de casi dos metros de diámetro desarrollada por investigadores de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, se pueden entender procesos ambientales complejos que inciden en la vida cotidiana como las tormentas atmosféricas y el cambio climático.
Del mismo modo, las imágenes planetarias que rodean la esfera refuerzan la gran distancia entre la Tierra y sus vecinos, dando una mirada cercana del complejo funcionamiento de nuestro sistema solar.
UN MUNDO DESCONOCIDO
Ese mundo desconocido e interminable abre un sinnúmero de preguntas respecto a un universo que también se puede observar a través de los telescopios de la Nasa.
En el Centro Espacial Kennedy también se puede volver el tiempo hacia atrás unos 13,4 millones de años a través de los ojos del telescopio espacial Hubble, con el objetivo de buscar los orígenes de la vida.
Claro que los astronautas por un día puden también ser asesorados por un astronauta profesional que ya tuvo la vivencia en el espacio, para conocer de primera mano como es eso de ‘salir’ a ese mundo desconocido y vivir un tiempo ahí, donde la noche es profunda y eterna.
Ya con esas sensaciones, se puede acceder a la plataforma de lanzamiento Atlantis y Experience.
El proyecto del transbordador espacial Atlantis, diseñado y construido para funcionar como un edificio de alto rendimiento, permite sumergirse en las experiencias de vuelo a través de simuladores de alta tecnología.
Y para que la experiencia sea del todo perfecta, nada mejor que subirse a bordo del Shuttle Launch Experience para averiguar lo que se siente al lanzarse al espacio en un transbordador que viaja a casi 20 mil kilómetros por hora con un veterano astronauta de la Nasa como compañero de ese viaje virtual.
También está la posibilidad de subirse a las cápsulas de la nave Orion, que recorrió lugares donde la imaginación pierde contacto con la realidad, y que en 30 años se prevé pueda llegar hasta Marte.
Allí, puede experimentarse qué sucede en el caso de encontrarse con micrometeoritos y exponerse a altos niveles de radiación, u otros riesgos espaciales, o bien la práctica de su acoplamiento orbital y aterrizajes planetarios, dos habilidades esenciales para la próxima generación de astronautas.
Los más chicos, en tanto, pueden conocer una especie de “salón de la fama” de los astronautas que hicieron historia.
Y tal vez, en un futuro cercano, hasta ser en la realidad uno de ellos.
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