El tercera línea de Jaguares Leonardo Senatore fue suspendido por diez semanas por la SANZAR, acusado de morder a un jugador de Sharks el sábado pasado en Vélez por el Súper Rugby. Así, protagonizó otro lamentable episodio para el deporte mundial, como en su momento pasó con el uruguayo Luis Suárez, agresor del italiano Giorgio Chiellini; y Mike Tyson, que le arrancó un pedazo de oreja a Evander Holyfield en la segunda pelea por el título mundial de los pesados que disputaron.
Senatore se perderá los partidos del torneo hasta la última semana de julio y también los dos de la ventana de junio con Los Pumas ante Italia y Francia.
En tanto, tal como publicó este diario en su edición anterior, el capitán de la franquicia argentina, el hooker platense Agustín Creevy, ex jugador de San Luis, fue suspendido por una fecha por un tackle peligroso a Jean Deysel, una sanción liviana al haberse asumido culpable.
Mientras que el rosarino Senatore fue sancionado por morder a Daniel Keegan.
La acusación de la SANZAR a Senatore y Creevy se dio a conocer cuando el entrenador de Jaguares, Raúl Pérez, ya había dado la lista y su delegación había partido rumbo a Sudáfrica para enfrentar a Lions y Kings, por lo cual ambos se encuentran en territorio sudafricano aunque no podrán jugar.
Senatore será reemplazado por el santiagueño Juan Manuel Leguizamón. Y el necochense Facundo Bosch será reemplazante de Creevy en el partido ante Lions, en Johannesburgo.
LA JUGADA DE LA AGRESION
En cuanto a Senatore, la agresión se dio cuando transcurría el minuto 69 del partido en un ruck. En esa acción, Senatore quedó con la espalda hacia el piso, pero sostenido desde atrás por Daniel Keegan, quien lo tomó de la cabeza y terminó cubriéndole la cara con los brazos para evitar que el argentino pueda levantarse. Allí, Senatore lo mordió en uno de sus brazos.
Su rival, como puede verse en las imágenes, reacciona frente a la agresión, forcejea en el piso con el argentino y alcanza a subirse arriba de él mientras lo toma del cuello y le recrimina el mordiscón. Hasta que cuando intervinieron otros jugadores, se separaron y, en medio de distintas protestas por varias cuestiones que se dieron en ese instante, el árbitro tomó distancia y trató de clarificar lo que ocurrió.
Aunque, como quedó dicho, la decisión final sobre lo ocurrido se tomó luego de repasar las imágenes de la acción. La SANZAR explicó que el argentino realizó “actos contrarios al espíritu deportivo” y dictaminó que “después de haber revisado detalladamente toda la prueba” merecía una sanción de 12 semanas, aunque luego se redujo a 10 por la buena conducta del rosarino en el torneo.
El comité de disciplina dictaminó lo siguiente: “Después de haber llevado a cabo una revisión detallada de todas las pruebas disponibles, incluyendo todos los ángulos de cámara y pruebas adicionales, inclusive desde el reproductor y la presentación de su representante legal, Stephan Weyers, el comité confirmó que (el jugador) actuó contrario al espíritu deportivo. Y con respecto a la sanción se consideró que el acto de juego sucio merecía 12 semanas, porque se añadieron dos semanas ya que fue la segunda vez que el jugador muerde a un rival (mordió a Eben Etzebeth en la derrota ante Sudáfrica por 73-13 en el Rugby Championship 2013, en Soweto). Sin embargo, teniendo en cuenta atenuantes como su historial de juego y su registro disciplinario, se redujo la suspensión a un período de 10 semanas”.
OTROS CASOS
Lejos de ser una práctica nueva, las mordidas en el deporte de alto rendimiento ya no son una novedad a lo largo del mundo. Quién no recuerda el lamentable mordiscón que el uruguayo Luis Suárez, coronado el sábado como el “Pichichi” (goleador) de la Liga de España, le dio al italiano Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil 2014.
Aquella agresión le costó muy caro a Suárez en su momento, ya que se dio justo en medio de la negociación con el Barcelona, club al que llegó pero donde no pudo jugar por varios meses, lo mismo que en su selección, hasta que finalmente cumplió con la sanción que le aplicaron.
Otro caso emblemático fue el que protagonizó Mike Tyson, el múltiple campeón del mundo de los pesados, quien le arrancó un pedazo de oreja a Evander Holyfield, también varias veces monarca de la máxima categoría del boxeo.
Fue en el transcurso de la pelea revancha de la que Holyfield le había ganado a Tyson. El “Hombre de Acero”, frustrado al no poder frenar la inteligente pelea que, una vez más, le había propuesto Holyfield, lo atacó cuando quedaron trabados y le arrancó una parte de su oreja.
El combate fue detenido inmediatamente por el árbitro Mills Lane, quien descalificó a Tyson.
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