Dos de los más grandes sindicatos de Brasil que nuclean a un 42% de los 9 millones de trabajadores agremiados rechazaron una invitación para reunirse con el presidente interino Michel Temer, lo que muestra a las claras los desafíos que enfrenta en su gestión. Otros cuatro sindicatos que nuclean a un 35% de trabajadores sí enviaron a representantes a reunirse con Temer en Brasilia a fin de consensuar sobre el generoso sistema de pensiones de Brasil, algo necesario para comenzar a sacar al país de la recesión. En Brasil, muchos trabajadores públicos pueden jubilarse al cumplir 50 años. El Sindicato Central de Trabajadores, el más grande el país y muy vinculado con el Partido de los Trabajadores de Rousseff, no asistió y dijo que “no reconoce a golpistas como gobernadores”. El tercer sindicato más grande, la Central de Trabajadores de Brasil, también desdeñó a Temer.
SUSCRIBITE a esta promo especial