En La Cumbre, el historial de robos incluye episodios de todo tipo. La mayoría salieron como lo planearon los ladrones, pero esta vez el final fue diferente porque alguien vio que estaba por pasar algo y les avisó a los policías de la Local que caminaban por la zona. Los agentes fueron al lugar y los delincuentes se percataron. Si bien alcanzaron a escapar, el dueño se salvó de que volvieran a asaltarlo. Iba a ser un caso más, en un negocio con varios antecedentes de esta clase.
Ayer poco después de las 17 un par de motochorros estudiaba qué negocio ir a atacar. Frenaron a metros de un kiosco que queda en 32 y 135, para luego ir decididos a hacer lo suyo.
“Ni siquiera alcanzaron a sacar un arma, fue muy rápido”, explicó Matías, el encargado, que luego siguió: “Le avisaron a los de la Policía Local que andan por acá y vinieron a ver qué pasaba”.
Al parecer, los asaltantes estaban atentos a lo que pasaba afuera. Por eso notaron en segundos que los estaban por descubrir, así que decidieron interrumpir el robo y escaparse corriendo rumbo a la moto.
Los oficiales que caminaban el barrio le avisaron a sus compañeros cómo eran los delincuentes, para que cercaran las salidas y los pudieran capturar, algo que finalmente no pasó.
En esta oportunidad el comerciante se salvó, aunque según Matías estuvo a punto de sufrir otro asalto a manos de delincuentes distintos media hora antes. “Zafé porque el local estaba lleno de gente y no se quisieron meter”, sostuvo, durante una entrevista con EL DIA.
otro, hace 20 dias
Fue por esa razón que Matías se quejó de la inseguridad en el barrio y lanzó que “todavía siguen faltando más policías para esta zona”.
Al comerciante no le costó demasiado encontrar el antecedente más cercano que padeció. Hace solamente 20 días el final fue diferente al de ayer.
“Entraron caminando, con armas. Se llevaron la plata del negocio y también le robaron a los clientes que había”, recordó. Aquel caso se produjo cerca de las 20.30.
Yendo más atrás en el tiempo, hubo otros episodios delictivos en ese kiosco que apenas trascendieron por fuentes ajenas a las víctimas que directamente prefirieron ni repasar cómo fue todo.
Sin dudas, el asalto más violento que se registró en ese negocio ocurrió a finales de 2013, cuando eran las 14 de un domingo. Un ladrón primero entró a comprar caramelos, salió a la calle y regresó para robar.
El propio Matías se resistió cuando le dieron una trompada y el delincuente le tiró tres veces con una pistola. Sólo de casualidad, no recibió ningún disparo.
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