Mamá: mañana y pasado no hay clases por paro. Mamá: hoy salimos antes por corte de luz. Mamá: no hay clases por falta de agua... No es algo imaginario. Es lo que los alumnos del Colegio Nacional les avisaron a sus padres entre el miércoles de la semana pasada y el martes de esta semana.
Entre paros, cortes de luz y de agua, miles de alumnos han perdido casi cuatro días completos de clases en un lapso de menos de siete días.
Pueden existir razones de fuerza mayor. Pero ¿se hacen los suficientes esfuerzos para intentar evitar la suspensión de clases? ¿Se toma alguna previsión para sostener la actividad en casos de cortes de luz o de agua? ¿Podrían adoptarse previsiones de ese tipo? Después de tantos “mamá, no tengo clases”, las preguntas no están de más.
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