Desde las primeras horas de la tarde de ayer, una heterogénea y expectante multitud se dio cita en las inmediaciones del Estadio Unico para asegurarse las mejores ubicaciones frente al escenario desde el que Paul McCartney iba a repasar su trayectoria musical de seis décadas.
En un clima calmo, virtualmente despojado de los rituales y el cotillón -remeras, bailes, cantos, banderas- que caracterizaron la reciente visita de otros héroes rockeros surgidos hace medio siglo como los Rolling Stones, miles de personas hicieron colas de más de cinco cuadras para acceder a las ubicaciones de campo y cabecera en el recital del bajista Beatle, solista y líder de Wings.
Efectivos policiales, municipales y de la producción del evento se apostaron en los accesos, en el marco de un operativo más riguroso que el desplegado en febrero durante la visita de Jagger y compañía. De todos modos, se advirtió la presencia de algunos “trapitos” en las cuadras aledañas con el Estadio.
La venta ambulante también dijo presente, en una escala menor a la de otras ocasiones. Fuera del área vallada que se reservó al merchandising y los concesionarios oficiales, pudieron conseguirse remeras estampadas con motivos alusivos a los Beatles y la gira “One on One” de McCartney por $150, imanes por $10, sandwiches vegetarianos por $25, agua o gaseosas por otro tanto, y -a despecho de las recomendaciones vegetarianas de Sir Paul- choripanes por $40.
Además de algunos puestos que se montaron sobre las avenidas 32, 19 y 25, la oferta gastronómica estuvo concentrada en casas particulares, que también ofrecieron servicios sanitarios: ir al baño, del lado del casco urbano, costó $10; hacerlo en Tolosa, $5.
Los garages y jardines de numerosas viviendas, como es costumbre ante las grandes concentraciones, fueron ofrecidos como sectores de estacionamiento, y se vieron improvisados carteles ofreciendo habitaciones para que los viajeros pernoctaran sin tener que enfrentar los desafíos de una autopista congestionada.
Con un amplio predominio de parejas y familias, a veces reuniendo a tres generaciones -se vieron muchísimos adolescentes y chicos en edad escolar-, los fanáticos del creador de “Yesterday” y “Band on the run” llegaron en alto porcentaje desde todos los rincones de la Región, la capital federal y el Gran Buenos Aires, aunque hubo visitantes de varias provincias argentinas e incluso países limítrofes.
Fue el caso de Javier Sánchez, un fanático paraguayo que llegó el martes. “No veo la hora de que arranque el show” confesó, “escucho The Beatles desde chico, no puedo creer estar a punto de ver a Paul”.
Fue una sensación compartida por muchos. “Esto es como cumplir un sueño de años, nunca imaginé que uno de ellos podía llegar a tocar en mi ciudad” admitió Nora Carballo: “mi hija me regaló la entrada para mi cumpleaños”.
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