Fueron múltiples los juicios orales en la Ciudad donde se debatió si los puños de una persona, experta en el arte de golpear o, acostumbrada a determinadas disciplinas deportivas, pueden ser tomados como armas.
De inclinarse por esta última postura, la acción antijurídica, de la que puede ser acusada, debería ser agravada con la figura de la alevosía, que se configura cuando “el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo para su persona que pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido”.
En ese sentido, en la denuncia penal por el ataque al estudiante universitario se reflejó que “los jóvenes que se acercaron a cobrar la entrada, si bien tienen edades parecidas, juegan al rugby y su contextura física es mayor”.
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