Carnívoros, no le dieron el gusto
Pese a la sugerencia de Paul McCartney para que no se venda carne en el Estadio ni en las inmediaciones, algo que pide en todos los lugares donde se presenta, en La Plata se vivió un recital “carnívoro”. Muy a pesar del confeso vegetariano, los puestos internos del Unico vendían hamburguesas con jamón, además de súper panchos. Ni hablar de los choripanes y bondiolas que, afuera, se ofrecían al público a la entrada y salida del show.
Mucho humo y la simpatía del anfitrión
En “Live and let die”, clásico de los clásicos de su etapa al frente de Wings, estallaron los fuegos artificiales. Hubo tanto humo, pero tanto, que hasta el propio Macca montó un improvisado show, haciéndose el que no veía nada, asomándose entre la nube. También insinuó que no escuchaba por los estruendos. ¡Un actor!
Conejos repetidos
“Tres conejos en un árbol tocando el tambor, que sí, que no, que lo he visto yo” expresó, como pudo, en un forzado español, contándole al público que esa frase era la única que había aprendido en nuestro idioma cuando apenas tenía once años. La anécdota, que causó la risa unánime de los presentes, ya la había contado en 2010. Pero, tal vez, piensa como la Chiqui: ¡El público se renueva!
De campo, a platea
A muchas personas con entradas de campo general, la producción se las cambió por sobrantes de platea. Los afortunados (ya que se trataba de tickets del triple de lo que habían pagado) esperaban ansiosos por entrar. Algunos, lamentablemente por experiencia, se sentían nerviosos y dudaban de la fidelidad de esos pases, pero lograron pasar sin inconvenientes.
Sorpresa en el repertorio
La inclusión “A Hard Day’s Night”, título que abrió el recital del martes en el Estadio Unico, fue un dato notorio porque no la tocaba desde su presencia junto a The Beatles.
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