Tom Cruise es, por un lado, el actor del rostro que no envejece, que interpreta solo un puñado de roles y que los convierte, gracias a su magnética sonrisa, en éxitos seguros en la taquilla.
Pero, por otro, una de las grandes estrellas de Hollywood tiene también un lado oculto que cada vez pugna más por salir a la luz: camino al estrellato, Cruise se transformó lentamente en el líder de la Iglesia de la Cienciología, una religión que muchos acusan de secta, que se organiza mediante un sistema de méritos y pagos que le permite cosechar millones de dólares (exentos de impuestos), y que muchos ligan a los centros de poder y toma de decisiones en Hollywood.
El ascenso de Cruise dentro de esa Iglesia fue el eje del polémico documental “Going Clear”, una de las primeras obras en internarse en el corazón de la Cienciología gracias a poderosos (y algo bizarros) testimonios de estrellas de Hollywood que habían conseguido escapar.
Las voces de, por ejemplo, Paul Haggis (director de la injustamente oscarizada “Crash”) o Leah Remini (la actriz de “King of Queens”) se han levantado desde entonces a revelar los funcionamientos de la Cienciología, denunciando tortura, lavado de cerebro y privación de la libertad, mientras que revela cómo Cruise sucedió a Travolta como el rostro del éxito ligado a la Iglesia, un modo de atraer nuevos miembros.
Y Tom se revela en estas historias como un ambicioso tirano, capaz de comerse la placenta de su hija Suri, de construir su pequeño grupo de poder dentro de la Iglesia y tratar al resto como “inferiores”. Con su séquito, en cambio, Tom... juega a las escondidas, según reveló Remini en su libro.
Dentro del marco de esta religión repleta de idiosincrasias extrañas (la “verdad” que promueve la Iglesia y revela sólo a sus miembros más elevados, incluye aliens y un inminente Apocalipsis; antes de ser creador de la Iglesia de Cienciología, su creador, L. Ron Hubbard, era escritor de ciencia ficción) los rumores sobre la otra vida de Cruise proliferan.
TORRIDO ROMANCE
Pero lo cierto es que Tom se mudó a la mansión de Hubbard recientemente, hogar del director de la Iglesia, David Miscavige, y la sensacionalista revista Star dice que no se trata de una mudanza para facilitar el funcionamiento de la Cienciología al unificar a su líder de ley y a su líder de hecho bajo un mismo techo: Cruise y Miscavige habrían decidido convivir en el marco de su tórrido romance.
Cruise y Miscavige fueron vistos recientemente en Las Vegas disfrutando de su mutua compañía, recorriendo la “ciudad del pecado” en motocicleta y realizando deportes extremos como adolescentes (ambos ya pasaron los 50, aunque lucen de mucho menos); tras lo cual ambos, de gran relación a partir de la muerte de Hubbard y el ascenso de Cruise dentro de la Iglesia, probarían la convivencia.
Tom ha mantenido un perfil muy bajo en cuanto a romances desde su separación de Katie Holmes: y Star persigue al galán persistentemente, alegando por ejemplo que Cruise lleva un romance de 30 años con otro miembro prominente de la Iglesia (que el fin de semana comenzó una dieta a base de deliciosas medialunas porteñas), John Travolta.
Ahora, la revista apunta a que Cruise no sólo sostiene su vida en su comunidad religiosa apartada del ojo público, sino, también, su relación sentimental con Miscavige. Con un detalle: la esposa de David, Michele, no fue vista en público desde 2007. Las especulaciones en torno a su paradero, claro, abundan.
Y eso no es todo: al parecer, el hijo de Miscavige, Ron, se prepara para publicar un libro en el que cuenta cómo comenzó la relación de Cruise con la religión en 1990, y el particular vínculo con su padre...
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