Matías Alé, lentamente, está de vuelta: el simpático galán que se ganó un lugar en la farándula gracias a su caradurez comienza de a poco a ser el mismo muchacho simple y ocurrente, y hoy elige reírse de los numerosos traumas que lo aquejaron en los últimos meses, desde su brote psicótico hasta su divorcio en medio de infidelidades de su ex mujer, María del Mar Cuello Molar.
Incluso, Alé se ríe de su locura: el actor busca volver al trabajo y, en una entrevista publicada el fin de semana, elige tomarse todo lo que ocurrió a la ligera y revela de qué se trataba la “misión secreta” que creía que le habían encomendado durante su delirio místico.
Al parecer, todo comenzó cuando Alé prendió la tele un día cualquiera y se quedó mirando un programa de entrevistas en TN donde María Laura Santillán charla con víctimas y sobrevivientes de diversas situaciones.
LA SEÑAL
“En plena travesía, dos tipos se encontraron con un banco de nubes y sin instrumentos suficientes para volar a ciegas. Eso en aviación se llama ‘perder la consciencia situacional’. Si te pasa, la única opción es volar bajito y asegurarte de no chocar contra ninguna montaña. Cuando vi eso pensé que Dios me había dado una señal sobre la clase de camino que se me venía. Me estaba diciendo que yo también debía volar bajo, callado y sin llamar la atención. Sentía que venía a salvar el mundo y que mi mujer era mi socia en eso y que tenía que protegerla. Durante todo el programa yo tomaba nota de lo que tenía que hacer los próximos meses”, reveló Alé al diario Clarín.
“Veía el noticiero y si decían que estaba congestionada la autopista, yo entendía que ese era un mensaje que me decía dónde yo iba a estar seguro y dónde no. Las publicidades me decían qué productos tenía que consumir para estar fuerte”, siguió con su relato, y reveló que “no dormía, solo dos o tres horas y me despertaba porque sentía que tenía que estar alerta para cuidar a María”.
LA MISION
Días después de aquel show, Alé sería internado tras un brote psicótico. Pero unos días antes ya había dado señales de su malestar y había “recibido” su misión en la Tierra: Alé estaba en Formosa animando una fiesta de 15 para una chica llamada Sabrina y contó que “separaba a los invitados: de un lado estaban los que podían ser cómplices y llevarle algún mensaje, del otro los que había que vigilar”.
“Cuando al día siguiente un cartel que decía ‘Sabrina’ se cayó, creía que toda esa fiesta se había montado para darme la bienvenida a mí, que había tomado conciencia de cuál era mi misión en la Tierra: estaba convencido de que mi misión era vivir en Carlos Paz y construir un arca, me puse una bata y creí que me llamaba Noé”, reveló un Alé que busca volver a ser.
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