Por
RICARDO ROSALES
E l rumbo económico y el político/judicial de la Argentina parecen haber ingresado en un punto de inflexión.
¿La movilización del sindicalismo y la media sanción en el Senado de la ley antidespidos significan un quiebre en la gobernabilidad del presidente Mauricio Macri?
¿O apenas es otro traspié en la dirección de cambiar la Argentina heredada de los K?
¿Las tasas de interés del 38% como herramienta para la baja de la inflación es el retorno a la ortodoxia monetaria con alto costo recesivo?
¿O una salida coyuntural para evitar que se espiralicen los precios, para volver luego a un plan productivo?
DEBATE
No puede haber una respuesta única. Por varias razones. El debate consume al propio gobierno macrista.
El ministro Alfonso Prat-Gay y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, disienten sobre las herramientas para combatir la inflación.
El jefe del Banco Central está embarcado y abrazado al mástil de la Lebac, con tasas que deberían contener los precios, aunque al costo de prolongar el bajo nivel de actividad.
El jefe de Hacienda, más heterodoxo, imagina que el programa fiscal, bien administrado, será más efectivo sin ahogar las actividades productivas.
En el ámbito empresario y financiero también hay debate.
Y no se trata sólo del tamaño de las empresas. Las tasas de las Lebacs podrían bajar la llamada inflación núcleo, pero deberían aparecer resultados a corto plazo.
En marzo los resultados fueron negativos y en abril aún no existen datos concluyentes.
Otro resultado de las Lebacs es el retraso con el valor del dólar.
El infaltable Cristiano Rattazzi, titular de Fiat, criticó ese rumbo y dijo que las tasas crean un problema muy serio en la economía.
En el ámbito académico existe otra vertiente de pensamiento, que cree es necesario, en la Argentina, quitar incertidumbre al precio del dólar para que baje la inflación.
Las encuestas reflejan los costos pagados por el oficialismo al haber sincerado la crisis heredada de los K, y también por la recesión que se prologa en el tiempo.
Y hoy, con el rezago en el dólar se están creando presiones hacia delante de futuros saltos en esa cotización.
DUDAS SOBRE EL CONGRESO
En cuanto al contexto político, la sorprendente unidad del sindicalismo, las idas y vueltas del massismo y la reacción de los senadores del PJ y K abren algunas dudas sobre la capacidad del gobierno de Macri de controlar el Congreso y dar por tierra con los proyectos de ley que pueden estar dirigidos a mostrar las debilidades oficiales y no a resolver los problemas sociales.
El proyecto antidespidos, más allá de los elementos declamados y argumentales, es una ley antiempleo.
¿Qué proyecto empresario tiene sustento con una ley que congela las plantillas laborales?
En el contexto del modelo de economía que persigue el presidente Macri, este proyecto es la antítesis
¿Vetará la ley si es aprobada por Diputados? ¿Asumirá el costo de esa decisión y otra eventual movilización sindical, quizás más multitudinaria que la primera?
Es otro desafío que tiene por delante el Gobierno. Aunque las aristas de este choque del sindicalismo con Macri puede ser más amplia.
La euforia judicial que emerge en los medios de comunicación y protagonizan algunos jueces, en el pasado identificados con el anterior gobierno ¿llegaría también a los patrimonios de la dirigencia sindical?
El clima social y el económico están en ebullición.
Las encuestas reflejan los costos pagados por el oficialismo al haber sincerado la crisis heredada de los K, y también por la recesión que se prologa en el tiempo.
Sin una recuperación del nivel de actividad y el empleo el nivel de popularidad de Macri continuará en deterioro.
Cuanto más rápido transite las medidas de ajuste, más pronto se podrán avizorar un escenario favorable al oficialismo.
¿Cuánto tiempo demorará la recuperación?
La crisis también posterga la renovación del peronismo. Las dificultades de Macri los devuelve a la ilusión de que más pronto que nunca podrán recuperar el poder que perdieron en las urnas apenas cinco meses atrás.
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