La Cámara de Diputados finalmente convirtió ayer por la madrugada en ley el proyecto que declara la Emergencia Ocupacional propuesta por el Frente para la Victoria, gracias a la abstención del oficialista Cambiemos y al apoyo a último momento del massismo.
Tras casi seis horas de debate de una sesión maratónica, que se inició a las 12.30 del miércoles, la ley antidespidos, que tenía la media sanción del Senado, fue aprobada a las 5.46 por 147 votos afirmativos, 3 negativos y 88 abstenciones.
Así, a cinco meses de asumir el gobierno, la coalición gobernante Cambiemos no pudo impedir que la oposición apruebe en el Congreso la ley antidespidos que ahora obligará al anunciado veto del presidente Mauricio Macri, pero consiguió poner “una cuña” en el peronismo entre el kirchnerismo y el Frente Renovador o UNA, que lidera Sergio Massa, quien debió afrontar su primera derrota política en Diputados.
SALIR DE LA INTERNA DEL PJ
La conducción del interbloque Cambiemos sólo tenía como meta superar este duro trance para retomar la iniciativa parlamentaria y avanzar con otras leyes esenciales como la de Primer Empleo y beneficios para las Pymes, así como otras vinculadas al tema de seguridad y justicia. Por ese motivo, la estrategia de la fuerza política que responde a Macri fue buscar no ser arrastrados por la interna del peronismo entre el kirchnerismo y el massismo, y optó por lo que consideraba el mal menor: permitir con su abstención que se apruebe el proyecto sancionado por el Senado.
La votación del dictamen del FpV-PJ, respetando el texto aprobado en abril por el Senado, se trató en primer término, por lo que no fue necesario que se pusieran a consideración los dictámenes de Cambiemos, del Frente Renovador, de la Izquierda y del Socialismo, que reunían menor cantidad de firmas.
Fracasadas las gestiones del massismo para aunar una estrategia en común con el resto de los bloques peronistas para derrotar al oficialismo, puertas adentro del Frente Renovador debatieron hasta minutos antes de la votación sobre la conveniencia o no de acompañar el proyecto. Y al momento de la votación, el massismo se resignó a la incidencia de la abstención de Cambiemos en el conteo definitivo y votó, en su mayoría e inclusive su líder, favorablemente por “estar de acuerdo con el espíritu de la ley”.
El kirchnerismo tomó como un triunfo político la aprobación a pesar del inminente veto.
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