Entre pequeños y medianos empresarios de la Región se ha generalizado la inquietud por el impacto que tiene en los ámbitos laborales el aumento de licencias médicas por cuadros psiquiátricos o psicológicos, así como por enfermedades de difícil comprobación. Así surge de distintos testimonios que ha recogido EL DIA entre referentes empresarios de diversos rubros.
En departamentos de Personal de las empresas notan una cantidad cada vez mayor de personas a las que se les conceden licencias psiquiátricas por periodos muy prolongados, con cuadros que aluden a situaciones de estrés, ansiedad, angustia, depresión u otras patologías que, en algunos casos, resultan difíciles de comprobar y aún de pronosticar su evolución.
Para pequeñas empresas, esas situaciones derivan en una sobrecarga altamente costosa, porque tienen que reemplazar personal por tiempo indeterminado, con los costos y dificultades operativas que eso supone.
“Hay puestos laborales que no se pueden cubrir con aprendices o principiantes. Si la persona que lo ocupa tiene una licencia psicológica por tiempo indeterminado, reemplazarla no sólo puede ser muy caro sino también muy difícil”, detallan en asociaciones que nuclean a pequeños empresarios. Es casi imposible cubrir trabajos calificados con suplencias temporarias.
Desde las Pymes observan que hay una tendencia cada vez más marcada a que los médicos, por cubrirse ante eventuales responsabilidades, por benevolencia o por la aplicación de nuevos criterios, se inclinen por convalidar licencias prolongadas por cuadros de este tipo.
La legislación laboral, mientras tanto, le otorga un mayor peso a la opinión del médico que trata al trabajador que al de la empresa en la que trabaja. La discrepancia -si la hubiera- debe dirimirse en sede administrativa o judicial.
Desde el sector empresario apuntan que incide en esta situación el papel de las ART. Muchas veces los médicos optan por exagerar de algún modo las precauciones para evitar los riesgos de enfermedades que puedan asociarse al desempeño laboral.
CAMBIOS DE HORARIOS Y LUGARES DE TRABAJO
Un punto que genera especial preocupación es el de las licencias que derivan en un pedido, con aval médico, para que la empresa cambie el horario o el lugar de trabajo a un empleado. Aseguran que estas situaciones son cada vez más frecuentes, tanto en el ámbito privado como en el trabajo público, y que muchas veces plantean para el empleador una suerte de “callejón sin salida”.
Desde el sector empresario mencionan, por ejemplo, la aparición frecuente de casos en los que se solicita un cambio de horario laboral por parte de un empleado que desarrolla una actividad nocturna. “Se presentan certificados médicos que sugieren esos cambios para evitar el supuesto agravamiento de cuadros de estrés laboral o de otros similares”, explican desde una pequeña empresa local que ha tenido que resolver algunos planteos de ese tipo. “Pero no se tiene en cuenta que muchas veces el trabajo no se puede realizar en un horario distinto. Plantear el cambio de horario, entonces, es plantear la creación de un puesto laboral que puede no ser necesario y la generación de una vacante que necesariamente debe ser cubierta”, explican.
El responsable del departamento de Personal de una Pyme lo grafica con un ejemplo: “Hemos escuchado el caso de una persona que fue contratada como sereno y que después de dos años pidió, al cabo de una licencia psiquiátrica, el cambio a un horario diurno. La empresa no tenía funciones que le pudiera asignar en el horario que requería. El asunto terminó en un costoso trámite judicial que todavía no terminó”.
En materia laboral, la doctrina y la legislación han evolucionado y ahora reconocen situaciones y patologías que antes no se consideraban para el otorgamiento de licencias médicas. “No se objetan estas evoluciones, que muchas veces tienen que ver con los propios avances de la medicina, la psiquiatría y la ciencia; tampoco se pone en tela de juicio la idoneidad o la buena fe de los médicos que intervienen. La cuestión -destaca un profesional que conoce a fondo esta problemática- pasa por evitar los excesos y la desnaturalización de determinadas licencias”. Hay casos, además, de complicidades o mal desempeño. Hace poco fue procesado un médico acusado de extender certificados falsos.
En ámbitos públicos también hay señales de preocupación por este tema. En varios municipios bonaerenses, por ejemplo, se ha dispuesto la conformación de juntas médicas para evaluar cada caso de licencia psiquiátrica ante el crecimiento de la cantidad de carpetas por patologías asociadas al estrés laboral.
En este caso, como en el sector de las Pymes, no sólo preocupan las consecuencias que genera la vigencia de la licencia sino la frecuencia con la que eso deriva en la solicitud de cambios de lugares u horarios de trabajo.
CONSECUENCIAS
Para pequeñas y medianas empresas, la situación suele derivar en costos muchas veces difíciles de afrontar. Especialistas coinciden en que eso tiene, además, efectos muy nocivos porque desalienta la contratación de personal y, más aún, la generación de empleos formales.
El tema está instalado en la agenda de preocupación de todas las Pymes.
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