El presidente de Brasil, Michel Temer, casi duplicó el cálculo del déficit fiscal primario, antes del pago de los intereses de la deuda, para este año y lo fijó en 170.500 millones de reales (unos 48.440 millones de dólares), el peor en la historia del país. El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, afirmó que es una cifra “realista”.
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