La investigación del homicidio de Wilmer Ríos, en Hernández, no tiene por ahora detenidos pero sí una sospecha que los pesquisas suponen bastante firme: a este joven albañil de nacionalidad boliviana lo habrían matado para robarle cogollos de la marihuana que cultivaba en la casa donde lo asesinaron, informaron fuentes oficiales.
“No faltaron electrodomésticos, ni el celular de la víctima. Lo único que faltaban eran los cogollos”, argumentaron ante una consulta de este diario.
Como se anticipó en la edición de ayer, alrededor de las 19.30 del jueves Ríos ingresó en la guardia del hospital de Gonnet con gravísimas lesiones en el cráneo, que terminaron causándole la muerte.
Hasta allí lo habían llevado su cuñado de 39 años y un amigo de 21, quien declaró ante la policía que fue a la vivienda de Ríos después de que éste le mandó un inquietante mensaje de whatsapp.
pedido de auxilio
Por lo que informaron los investigadores, a las 16.45 del jueves el testigo recibió un mensaje de su amigo pidiéndole ayuda.
“Le decía que lo habían atacado en su domicilio”, confirmó una fuente del caso, “pero consideró que era una broma, hasta que perdió contacto con Ríos”.
Por eso decidió ir hasta la casa de Wilmer, en 132C entre 516 y 517, con el cuñado de éste, a quien encontraron “ensangrentado, con varios golpes en la cabeza, amordazado con una cinta de embalar y un precinto colocado en una de sus manos”, detalló un pesquisa.
El joven apenas podía balbucear. Y lo llevaron enseguida al hospital de Gonnet, donde llegó ya sin vida.
Los primeros policías que llegaron a la escena fueron los de la comisaría Undécima, a quienes se les sumaron los detectives del gabinete de Homicidios de la DDI.
Los investigadores lograron establecer que desde hacía dos días Wilmer Ríos estaba trabajando como albañil en el country Lomas de City Bell, donde algunos de sus habitantes comentaron que “andaba con malas juntas”.
Estos mismos testigos revelaron que “se reunía a beber y a consumir estupefacientes en la esquina de su casa”, situada a mitad de cuadra, detallaron fuentes policiales y judiciales.
el escenario
La casa de Ríos es una construcción de mampostería compacta, revocada y sin pintar, que tiene una puerta de madera y en la que los peritos no detectaron signos de violencia.
Eso induce a los investigadores a suponer que el o los asesinos conocían al dueño. Otro dato clave es que en la escena encontraron hojas de marihuana secadas y picadas en forma casera y artesanal, mientras que en el patio hallaron una planta de gran tamaño de cannabis sativa.
“Vecinos declararon que Wilmer Ríos cosecharía cogollo que almacenaba en frascos en su casa”, dijo un pesquisa, agregando que estos recipientes no estaban, pero sí observaron que el placard donde aparentemente los guardaba estaba “abierto de par en par”.
Además, los electrodomésticos quedaron en su lugar, igual que otros efectos de valor, como el teléfono celular del fallecido. Instruye el caso el fiscal Alvaro Garganta.-
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