“El tenis me ayuda con las mujeres... ¡Le estoy eternamente agradecido!”, se ríe. Y claro: si aunque Juan “Pico” Mónaco es tímido, admite que “tanteo demasiado”, que no es particularmente ocurrente frente al sexo femenino e incluso que no es en absoluto romántico, es el hombre que compite cabeza a cabeza con Nicolás Cabré por tener el prontuario de conquistas más envidiado del país.
Una lista que ya conforman Luisana Lopilato, Zaira Nara, Brenda Asnicar y Marcela Kloosterboer y a la que esta semana, se confirmó, se sumó Pampita. Y el tenista oriundo de Tandil y atado a nuestra ciudad por el fanatismo que vive por Estudiantes de La Plata (y que lleva tatuado en la piel: en las comprometedoras fotos publicadas esta semana con la morocha modelo dejó ver el tattoo del Pincha que lleva en un tobillo) acepta que “aprovecho a full mi posición en el ranking” y que “la exposición te ayuda mucho. A la mujer le gusta verte en las revistas, los diarios y en la televisión, y eso me juega a favor”.
El estilo de vida del tenista puede ser difícil para su compañera de ruta, que tiene que confiar ciegamente al verlo cada semana en una nueva localidad paradisíaca. Pero sin dudas es seductor ver a un hombre en forma, dorado por el sol y ataviado con clase: Pico, de todos modos, preferiría ser futbolista, y revela que le aburre hablar de tenis. Con sus amigos, dice, habla de “fútbol y mujeres, definitivamente. No me gusta hablar de tenis: una vez que termino el entrenamiento me olvido. Ni siquiera miro partidos. Prefiero reunirme con jugadores de fútbol que compartir una mesa con Federer, Murray o Roddick”.
Ahora, tendrá una nueva historia para compartir con sus camaradas: Carolina “Pampita” Ardohain se dejó ver esta semana en Ibiza, disfrutando del sol y de su nuevo noviecito, “Pico”: los rumores de un romance comenzaron cuando ella realizó un viaje relámpago a Miami para verlo jugar, luego de que, durante todo el verano, él insistiera con obtener su teléfono mientras ambos veraneaban en Uruguay. Por entonces, ella se inclinó por Nacho Viale, con quien sostuvo un fugaz romance.
Hombre de buen paladar, Mónaco consiguió finalmente conquistar a Carolina a pura insistencia, fiel a su carácter de laburante que muestra en la cancha. La misma técnica con la que sedujo a Luisana Lopilato, su primer gran amor mediático: una relación que se terminó a causa de la distancia que los separaba en cada gira del tenista.
Luego fue el turno de Zaira Nara: la morocha recibió el cariño de Pico luego de que se negara a casarse con Diego Forlán, que, supuestamente, le exigió la firma de un acuerdo prenupcial. Entonces entró pico, dos meses después, como hiciera también con Pampita, recientemente separada de Benjamín Vicuña.
Pico fue el remanso de Zaira y comenzaron una acalorada relación que parecía, iba para rato: en los ocho meses que estuvieron juntos, el deportista tuvo una racha ganadora en la cancha de polvo de ladrillo en los torneos internacionales que lo llevó al top ten.
Pero la musa también comenzó a exigir y celar, y a intentar apurar el compromiso camino a la Iglesia: y la relación se autodestruyó. Ambos volvieron a darle una chance al amor recientemente, pero tampoco funcionó: ahora, ella se alejó de los deportistas y tuvo un hijo junto a su nueva pareja.
Pico disfrutó de la soltería por un tiempo, con reportes de alocadas vacaciones con amigos, y en medio apareció el fuerte rumor de una relación con Brenda Asnicar, la ex “divina” de “Patito Feo” que fuera también novia de Carlos Tévez.
Ambos pretendieron proteger su incipiente relación con encuentros clandestinos, por lo cual la foto de ambos nunca vio la luz. Además, ninguno de los dos estaba listo para el compromiso: sus reuniones eran en plan de disfrute y sin exigencias. Al parecer, también a ellos la distancia le hizo una mala jugada. Algunos dicen, además, que Mónaco no había superado del todo, aún entonces, su separación de Luisana Lopilato.
NUEVO ROMANCE
Su último romance conocido desde entonces fue su fugaz retorno con Zaira. Luego, el tenista se enfocó en los entrenamientos, lo que le permitió tener un pequeño reverdecer tenístico.
Pero a pesar de privilegiar su carrera y no buscar compromisos serios, Pico conoció a Pampita el año pasado en el en el Racquet Club. “La relación empezó ahí, donde también iba Vicuña. Aun separados, cada uno entrenaba en sectores distintos del gimnasio y en los últimos seis meses Mónaco iba todos los días”, explicó el periodista especializado en tenis Chiche Almozny, ubicando los albores de esta historia de amor en el gimnasio porteño al que tanto Pampita como Vicuña asistían incluso tras su separación.
Luego llegaría la playa de Punta del Este, donde Pico insistió pero Pampita buscó a Nacho Viale; y, finalmente, el viaje de Carolina a Miami tras su separación con el nieto de Mirtha, para ver jugar a su nuevo interés romántico en el Abierto de tenis de esa ciudad.
Ahora, habrá que ver como la celosa Pampita convive con las giras de Pico. Por lo pronto, Mónaco dice que “soy lo menos conflictivo del mundo” y que es “muy abierto” en cuanto a celos. “Lo que pasa es que en este país las mujeres son demasiado celosas. Si una mina te rompe mucho las b..., a la larga la historia termina mal”, disparó alguna vez. Habrá que ver si los opuestos se atraen o terminan constituyendo un cóctel explosivo...
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