La pregunta sobre cómo hicieron los delincuentes para ingresar en el edificio de 41 entre 7 y 8 preocupa por estas horas a los investigadores del caso.
Lo que quedó en evidencia fue que los asaltantes tenían la llave de la entrada principal, porque la víctima se topó cara a cara con ellos como si se tratara de un vecino más.
Los detectives afilan la puntería en busca de “alguien que haya tenido acceso a la llave con anterioridad, ya sea porque haya vivido en el edificio o porque haya ido a hacer alguna tarea de mantenimiento”, se limitó a decir un agente.
Es tal la confusión que por ahora domina la escena que ni siquiera se sabe si los ladrones habían intentado -o cometido- previamente otro robo en ese edificio.
buscan camaras
Es en este marco que se sabe “poco y nada” de quiénes serían esos dos intrusos que rondaban los 30 años y sólo se cubrían parte de la cara con un cuello polar.
La víctima “casi no pudo verlos” por expresa orden de los delincuentes, que le ordenaban desviar la mirada de sus rostros.
Los investigadores buscan, entonces, alguna cámara de seguridad privada en la zona para intentar identificarlos a ellos o al vehículo que se supone que usaron para huir de escena. Algunos hablan de un BMW.
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