La actriz australiana Mia Wasikowska da vida a una Alicia “independiente” y “cien por cien feminista” que viaja en el tiempo y es dueña de su destino en “Alicia a través del espejo”, la nueva película sobre el célebre personaje de Lewis Carroll, que llega a las pantallas de la Ciudad el jueves.
“Lo bueno de esta Alicia es que, a pesar de que las expectativas que los demás tienen en ella son muy bajas, como que se case, tenga hijos o sea administrativa, ella sabe aferrarse a la idea de que merece mucho más que eso”, señaló la actriz durante la presentación de un filme con el que Disney busca por un lado modernizar a sus princesas (una campaña que incluye otras revisiones, como “Cenicienta” o “Maléfica”) y, por el otro, dejar atrás la criticada primera parte de esta saga, donde Tim Burton buscó llevar el siglo XXI al relato de Carroll con una historia diferente a la original, colorida y extraña, pero que terminó siendo antes un ejercicio estilístico indulgente de Burton que una historia bien contada.
Burton, alguna vez expulsado de Disney, parecía en 2010 la voz perfecta para narrar “Alicia” con toda la extrañeza que el original de Carroll contiene, y a la vez con un ingenio audiovisual y una estética únicas y novedosas para el mainstream: justo lo que el gigante de la industria busca por estos años en que ha convertido en fórmula, con brillantes resultados, el relanzamiento de su magnífico archivo en versiones nuevas y desafiantes para una audiencia juvenil cada vez más exigente.
Así, la Alicia de Wasikowska es fuerte e independiente, como buena parte de las heroínas de Disney hoy, en contraposición a las princesas del pasado, notablemente pasivas. Sin embargo, tampoco compone Wasikowska una Alicia sin vulnerabilidades: “Empieza la película sientiéndose muy poderosa y con un fuerte sentido de sí misma, pero tiene una lección que llevarse y es que que no se puede cambiar el pasado, sino que hay que aprender de él para no perderte el presente”, asegura la que fue protagonista de “Crimson Peak” o “Jane Eyre”.
A Wasikowska, esta vez, la dirigió James Bobin, que reemplazó a Burton y ha buscado en la nueva entrega mantenerse fiel al espíritu fantástico y a la vez moderno de Burton en la original que resultó un éxito de taquilla en todo el mundo que superó los mil millones de dólares (877 millones de euros) de recaudación a pesar de las críticas constantes.
La cinta repite guionista, Linda Woolverton, y Burton permanece en el equipo como productor en esta secuela que retoma el reparto original. Junto a Wasikowska están de nuevo Johnny Depp como Sombrerero Loco, Anne Hathaway como la Reina Blanca y Helena Bonham Carter como la iracunda Reina Roja.
LA TRAMA
“Alicia a través dle espejo” arranca mostrando a su protagonista en el “mundo real” convertida en capitán de barco que ha pasado los últimos años siguiendo los pasos de su padre y navegando en alta mar. A su regreso a Londres, y en medio de una gran presión para que se retire a una mesa de oficinista, Alicia descubre un espejo mágico que la devuelve al reino fantástico del Submundo, donde se embarca en un frenético y peligroso viaje en el tiempo para salvar a su gran amigo el Sombrerero, que ha perdido su “muchosidad”.
“Me encantó el libro, lo leí de niño y sabía que la narrativa no era precisamente la mayor preocupación de Lewis Carroll”, señaló Bobin. “Más bien se trataba de crear imágenes y explorar el lenguaje, de modo que hemos tomado esos elementos que conforman el espíritu de la obra de Carroll y a partir de ahí hemos creado una historia y unos personajes contemporáneos”, añade.
Una de las grandes novedades es la incorporación en el reparto de Sacha Baron Cohen, que interpreta a un humanizado, en principio siniestro pero en el fondo divertido y amable, señor Tiempo. Bobin recuerda que este personaje lo mencionó Carroll en la novela original, cuando el Sombrerero Loco dice que está atascado en la misma sesión de té desde que “discutió con Tiempo”.
“Pensé que sería divertido traerlo a este mundo, porque al fin y al cabo es una película sobre viajes en el tiempo”, explica. “Pensé en Baron Cohen porque es un intérprete fantástico y muy divertido, lo que también encajaba con el espíritu de Carroll, a quien le gustaba el humor y los juegos del lenguaje”.
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