Edificios de departamentos, hosterías, cabañas, comercios, empresas, y un período de máxima influencia sobre el poder político entre 2006 y 2007 conforman el capital de negocios que une a Lázaro Báez con Tierra del Fuego, la provincia más austral del país, y la única de la Patagonia donde la Justicia todavía no investigó el origen ni el resultado de las inversiones del empresario santacruceño detenido desde abril.
Sólo en la ciudad de Río Grande, en el norte provincial, Báez tiene al menos dos propiedades, cinco empresas radicadas (dos de ellas en actividad) y un hombre encargado de manejarlas desde hace más de una década, según reconstruyó una investigación periodística.
Sin la magnitud de Santa Cruz, cuna de sus contratos millonarios de obra pública, el ex empleado bancario desembarcó en el “patio trasero” de sus dominios iniciales a fines de 2005.
Para ello tuvo un hombre de confianza que aparece ligado a la mayoría de sus negocios en la Isla: Alfredo Benjamín Zárate, un vendedor de autos sin demasiadas proyecciones económicas que de repente se convirtió en un próspero empresario.
Zárate llegó al entorno de Báez de la mano de José Américo Picone, un comerciante de Río Gallegos que integró la sociedad “MyP SA”, constituida en agosto del año 2000 y a la que luego suscribieron acciones Luciana Sabrina Báez, hija de Lázaro -el 17 de octubre de 2003- y César Gerardo Andrés, el conocido contador y hombre de confianza del empresario, el 6 de febrero de 2006.
Luciana Báez terminó presidiendo MyP y fue quien propuso -el 29 de marzo de 2006- comprar el inmueble ubicado en la calle 25 de Mayo 1475 de la ciudad de Río Grande, una de las propiedades del grupo en tierras fueguinas.
El edificio de dos pisos y 727,5 metros cuadrados de superficie fue adquirido en 150 mil dólares, según se desprende del acta 19 de directorio de MyP.
Un mes después, la hija de Lázaro Báez le firmó un poder general a César Andrés para operar sobre la totalidad del patrimonio de la compañía.
En esa propiedad, que abarca una esquina completa, funciona la agencia de venta de autos usados “Proyect One”, uno de los dos emprendimientos visibles de Zárate en Río Grande.
La parte superior del edificio se pensó para la instalación de una consultora, aunque ese emprendimiento, como otros en la isla, nunca se concretó.
“Proyect One SA”, la figura societaria bajo la que funciona la agencia de autos, se constituyó el 4 de agosto de 2005, y el 18 de julio de 2007 quedó bajo la dirección de Zárate.
“Cano” o “Canito” -como lo apodan en Río Grande- aparece inscripto ante la AFIP como prestador de servicios de “asesoramiento, dirección y gestión empresarial en sociedades anónimas” desde el año 2008, aunque no solamente con “Proyect One” estuvo dedicado a los negocios empresariales desde antes de esa fecha.
Zárate también tiene a su cargo las dos propiedades de “Servicio Integral Alem SRL”, la cadena de gomerías que comenzó sus actividades en Chubut y luego se diversificó en Santa Cruz y Tierra del Fuego, antes de ser adquirida por el grupo Báez en abril de 2006.
Varias de las sucursales de esta compañía fueron allanadas el mes pasado por orden del juez Federal Sebastián Casanello, que investiga a Báez por presunto lavado de activos, aunque no ocurrió lo mismo en las sedes de Tierra del Fuego.
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