El personal trainer de 35 años que ayer cayó preso en la zona del hospital San Martín, en la puerta del gimnasio donde trabaja, tuvo que rendir cuentas ante el fiscal de la causa. La investigación es por presuntos abusos sexuales y corrupción de menores, dos cargos muy graves por los que quedó imputado a partir del testimonio de cinco jóvenes de la zona de Villa Elvira, donde habrían ocurrido los ataques denunciados.
En este marco es que Pablo Andrés Gómez, tal como habría sido identificado por fuentes policiales y judiciales, estuvo ayer cara a cara frente al fiscal Marcelo Martini. El funcionario intentó llevar adelante una indagatoria para conocer si tenía algo para decir respecto de los delitos que le adjudicaron.
Sin embargo, el detenido hizo uso de su derecho de guardar silencio y se negó a declarar. En estas condiciones es que permanece en calidad de detenido en un calabozo.
Ayer trascendió que el imputado será sometido la semana que viene a una rueda de reconocimiento por parte de los jóvenes que lo señalaron como presunto abusador.
Esa diligencia más otras que ordene el fiscal Martini completarán los siguientes pasos a seguir en la causa que se lleva en su contra.
acusaciones graves
Dicen los investigadores policiales que este sujeto presuntamente invitaba a menores de edad a mirar pornografía. Esas fuentes también indicaron que los hacía fumar marihuana, abusaba de ellos y los filmaba sin que lo supieran, con una cámara escondida. Además, siempre por dichos de los mismos voceros, los extorsionaba para que no dijeran nada.
Todos los ataques habrían ocurrido en el domicilio del sospechoso y en un video club que él aparentemente manejaba. Ambos lugares, en Villa Elvira, fueron señalados en las denuncias que fueron surgiendo.
El sospechoso mantenía, a decir de los informantes, una pantalla de hombre común y corriente gracias a las dos actividades que se le conocían: además de encargado de ese comercio, se desempeñaba como personal trainer en un gimnasio cercano al hospital San Martín.
Las direcciones en las que ocurrían los presuntos ataques se preservan para resguardar la privacidad de las víctimas. Según el reporte oficial, fueron cinco los menores afectados por esta clase de abusos.
En agosto de 2010 se empezó la investigación contra esta persona, a partir de la denuncia que hizo el padre de un joven de 15 años, que notó en su hijo “algunos cambios en su conducta”. A eso se le sumaron otras cuatro denuncias con el correr del tiempo. La última se hizo a fines del año pasado.
Para peor, el acusado “amenazaba a los chicos diciéndoles que si contaban algo iba a mostrar los videos de ellos a toda la gente del gimnasio, o los iba a subir a la web, subrayó una importante fuente.
El año pasado, el imputado “a sabiendas de las denuncias que habia en su contra interpuso varios recursos, que fueron desestimados uno por uno”, indicaron los voceros.
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