El efectivo de la Policía Metropolitana que murió baleado en la localidad de Monte Grande, en el marco de un allanamiento por secuestros extorsivos realizado por la Bonaerense, recibió al menos tres tiros, en tanto que no hay imágenes sobre cómo lo mataron porque los miembros del Grupo Halcón no tenían cámaras en sus cascos.
Fuentes judiciales informaron que los médicos que realizaron la autopsia de Cristian Silva (25) contabilizaron en total siete orificios de bala en su cuerpo, aunque algunos son de entrada y otros de salida.
El juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena, quien ordenó el operativo y abrió una causa paralela para investigar la muerte de Silva, ahora espera el resultado de las pericias balísticas sobre las armas secuestradas a los policías.
Las armas, que fueron incautadas por la Policía Federal a los “halcones”, son subfusiles MP5 calibre 9 milímetros que se pueden usar para disparar en ráfaga o con la repetición de una pistola semiautomática, como se escucha en el video que grabó parte del operativo.
Estas imágenes, tomadas por un camarógrafo que se quedó en la vereda, muestran el allanamiento tomado con una cámara externa que sólo grabó la irrupción y es el único video secuestrado en la causa.
En tanto, una fuente indicó que ni las armas secuestradas ni los cascos de los miembros del grupo Halcón tenían cámaras Go Pro que hayan registrado la irrupción en el cuarto de Silva, como se vio en otros allanamientos de esta misma causa.
Por otra parte, Silva fue sepultado ayer en el cementerio de Monte Grande, donde lo despidieron familiares, amigos y compañeros de trabajo de la fuerza, en la que se había desempeñado sólo durante cinco meses.
Soledad Orrego (22), esposa de Silva, dijo que la familia todavía no fue informada de las causas de la muerte de su marido.
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