Hacer deportes es muy beneficioso para la salud, pero el exceso puede causar estrés del sistema inmunológico.
Todos conocemos la importancia de hacer ejercicio físico a diario, y hacemos el esfuerzo por incluirlo en nuestra rutina para poder gozar de buena salud. Además, está demostrado que el ejercicio tiene un efecto altamente positivo en el sistema inmunitario, sobre todo si se practica al menos tres veces a la semana.
Pero el problema aparece cuando el ejercicio se realiza en forma indiscriminada y sin tomar los recaudos necesarios, dado que puede provocar cambios que pueden parecer inofensivos, pero que tocan de forma directa a nuestros mecanismos defensivos, afectan y estresan a nuestro sistema inmunológico.
El estrés del sistema inmunológico y su debilitamiento provocan que nuestro cuerpo pueda contagiarse con mayor facilidad de infecciones y que su duración y calado sea mayor del normal, ya que los niveles altos de estrés provocan inhibición del sistema inmunitario.
Otras consecuencias pueden ser la desnutrición, la pérdida de masa muscular y trastornos de sueño. Y, en el caso de las mujeres, pueden llegar a provocar la ausencia del periodo menstrual durante unos meses.
Quienes se ejercitan en forma moderada, en cambio, es decir unas cuatro horas durante la semana, muestran mejoras en el humor, y en el manejo de situaciones de estrés tienen también un aumento de las células inmunitarias, por lo que cuentan con un sistema inmune más fuerte.
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