Por ANIBAL GUIDI
OPINION
Llegar se llega, como lo hizo Estudiantes ayer, y el arribo lo hizo por uno de los distintos caminos que se abrieron, todos con meta final en la Copa Libertadores, edición 2017.
La cuestión ahora es mantenerse y, para ello, con tiempo por delante todavía antes de asumir el nuevo desafío, pasará por darle forma a toda una estrategia que va desde lo institucional a lo deportivo, con lógica escala en lo económico.
Se sabe, y la experiencia ya la han vivido los albirrojos como otros tantos clubes de nuestro medio, ya que ninguno logró imponerse en los dos frentes y muy por el contrario algunos finalizaron últimos y, a la larga, terminaron pagándolo con el descenso.
Ningún equipo logró imponerse en los dos frentes y, desde que están los campeonatos cortos, sólo Boca en 2003 y 2007 y River, en 2004, estuvieron cerca de conseguirlo.
Será cuestión entonces de estar alertas y vigilantes y darle forma a toda una estrategia para siempre pisar sobre terreno firme y seguro.
Tras la advertencia, punto y aparte.
El lograr el boleto para meterse en la Copa no le resultó a Estudiantes un trámite sencillo.
Tuvo que descartar la chance de pelear por el título de AFA y enseguida abrazarse a esta posibilidad que le daba el reglamento de la competencia. Con el impulso que traía precisamente de ese campeonato pudo superar en el Mario Alberto Kempes de Córdoba el último vallado y ahora tendrá un tiempo de espera para volver al juego que mejor juega y que más le gusta.
Nueve triunfos, cinco empates y dos derrotas. 25 goles a favor y 11 en contra. 32 puntos en su haber y llegó segundo en la Zona 2, con un porcentaje de efectividad del 66,67%. Desde lo estadísticos ese fue el saldo que dejó Estudiantes en el torneo de Primera División que, por supuesto, no ha estado nada mal. De no haber sido por esa racha que fue de la fecha doce a la catorce, en donde consiguió tres empates al hilo con el marcador en blanco, bien pudo haber peleado por el título. Allí cedió posibilidades ante el andar avasallante de Lanús.
El cambio de entrenador (Nelson Vivas por Gabriel Milito), en diciembre del año pasado, generó una corriente diferente en lo futbolístico, con cuestiones que le fueron cambiando la cara al equipo
Vivas abogó no bien se puso al frente del equipo por un urgente cambio de mentalidad para que Estudiantes vuelva a ser el que fue. Alzó las banderas del trabajo, del sacrificio y la solidaridad, además del protagonismo, del estilo histórico del club tan bastardeado en el último tiempo. Todo distinto, por fortuna para la salud de Estudiantes.
La amalgama de jugadores con experiencia y de jóvenes con condiciones fue clave.
El equipo ganó solidez defensiva, siempre importante, y después alcanzó vuelo en la generación de juego de mitad de cancha hacia adelante. Tuvo gol y, a partir de allí, se engrosó la columna de los puntos sumados.
Siguió teniendo una localía fuerte y, se sabe, los buenos resultados fortalecen todo lo demás como lo anímico, lo futbolístico e incentivó ese fuego sagrado made in Estudiantes.
Lo definió así Vivas: “El grupo está acostumbrado a disputar cosas importantes más allá de que van cambiando algunos nombres. La identidad se mantiene”.
El técnico, con buen ojo para detectar jugadores con condiciones, fue también muy importante en el último torneo.
Promovió figuras que venían pidiendo pista desde abajo y los fue mechando con muy buen criterio.
Y bien mezclado con aquellos de experiencia y que le dieron forma a la tan mentada “columna vertebral” del equipo, le terminaron dando buenos réditos y hasta consolidaron incluso el andar del conjunto.
El esfuerzo valió la pena. Dio sus resultados. La unión del grupo resultó determinante como regresar a las fuentes que le habían dado al club tantas satisfacciones, como esfuerzo, trabajo, familia y compromiso.
Ahora es cuando todos deberán aportar para que Estudiantes pueda afrontar los próximos desafíos sin perder la identidad futbolística que ha conseguido pero, fundamentalmente, que no se resienta lo institucional y económico.
El esfuerzo a realizar es enorme y la concientización de todos es de vital importancia.
El equipo, en la cancha, con juego y entrega logró un premio merecido. Perseveró y triunfó. Y en pocos meses el desafío será mucho más importante, más desgastante, y deberá estar bien preparado entonces para afrontarlo como realmente se merece.
Alguien dijo que cuando comenzó el año nadie daba nada por el equipo, y el equipo supo estar a la altura. Ahora es cuando todos deben dar todo por el equipo.
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