Un reciente informe de la consultora Economía & Regiones advierte sobre la necesidad de la llegada de inversiones para potenciar el desarrollo económico argentino.
En este sentido destaca que durante los años de la administración K, cuando Argentina estuvo cerrada el mundo, el resultado comercial ganó importancia relativa, porque era la única fuente de dólares para nuestra economía.
En esos años, la mala política económica fomentó la fuga de capitales, espantó la inversión extranjera directa (IED), mantuvo el mercado de capitales cerrado y fomentó que los argentinos no repatriaran el producido de sus inversiones en el exterior, por lo que Argentina dependía con más fuerza de que hubiera un fuerte superávit comercial para no terminar “exportando” divisas netas hacia el resto del mundo.
Sin embargo, con la intensificación de las políticas restrictivas y el cepo cambiario fue lo que terminó sucediendo.
La caída del precio de los commodities y la recesión en Brasil terminaron potenciando aún más los efectos negativos de nuestras políticas económicas y del cepo, impactando negativamente sobre el valor de nuestras exportaciones, que cayó sostenidamente año tras año durante todo el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
DEFICIT
Tanto es así, que 2015 fue el primer año con déficit comercial (2.970 mi,llones de dólares) desde 1999..
Por el contrario, en la actualidad la situación es totalmente diferente.
Con el nuevo gobierno, el arreglo con los holdouts, la vuelta a los mercados y el cambio de política económica, se espera que entren dólares por la cuenta de capital y financiera de la balanza de pagos, ya sea tanto vía endeudamiento como también por vía de Inversiones Extranjeras Directas.
En consecuencia, con el nuevo gobierno, su plan económico y la vuelta a los mercados, ya no es imprescindible que haya superávit comercial.
En este sentido, y está bien que así sea, se deja de lado el concepto mercantilista del siglo XVI que tenía el anterior gobierno con respecto a la balanza comercial.
De hecho, si Argentina entrara en un fuerte proceso de inversión, la balanza comercial y la cuenta corriente deberían ser deficitarias y pasar a estar financiadas por la Inversión Extranjera Directa, los ahorros (y sus rendimientos) de los argentinos en el exterior y el endeudamiento tanto en los mercados de deuda como con Organismos Internacionales.
Sin embargo, Argentina todavía no entró en un proceso de aumento de la inversión, ni enfrenta un fuerte influjo de IED, préstamos multilaterales y/o repatriación de ahorro argentino en el exterior.
Por eso, en este mientras tanto, es positivo que el primer cuatrimestre del año 2016 haya arrojado una mejora en cuanto a lo que se refiere al intercambio comercial con el exterior.
Más concretamente, el Indec indicó que la balanza comercial durante el primer cuatrimestre de 2016 registró un déficit de solo usd 58 millones, representando una reducción de 94,1% en relación al primer cuatrimestre 2015.
Este resultado fue consecuencia de menores importaciones, que cayeron 5,4%, mientras que las exportaciones solo se redujeron 0,3%.
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