Publicado en una bella edición por el sello español Sexto Piso y traducido por Mariano Peyrou, “The Sick Bag Song” (su título original) es un cautivante relato que empezó como una de las tantas canciones de Nick Cave y se terminó convirtiendo en un largo poema épico que tiene como protagonista a un músico que escribe su diario de gira.
“La canción de la bolsa para el mareo es lo rechazado, vomitado”, escribe Cave en un momento del libro que empieza con un niño paralizado en la vías del tren, una imagen estremecedora que parece guardar cierta relación con la muerte de su hijo Arthur, de 15 años, que murió en julio pasado al caer por un acantilado en la ciudad británica de Brighton.
En palabras del propio autor, la obra es “una mezcla de poema de carretera y relato de terror, como si juntaran ‘The Hitcher’ y ‘El Libro de los Salmos’; John Berryman y algo de indigenismo; ‘The Waste Land’ y ‘Cocksucker Blues’; ‘Nosferatu y ‘Marilyn Monroe’, Jimi Hendrix y Janis Joplin, y todos los que se han ahogado en su propio vómito”.
Nashville, Manchester, Louisville, Kansas City, Milwaukee, Minneapolis, Denver, Calgary, Edmonton, Vancouver, Seattle, Portland, San Francisco, Los Ángeles, Austin, Nueva Orleans, Washington, Filadelfia, Nueva York, Detroit, Toronto y Montreal son la ciudades que Cave visita, recorre y retrata ferozmente en cada bolsa de papel.
Además de una profunda exploración de los propios demonios, fantasmas y obsesiones, en el libro se puede encontrar una muy personal descripción de la ciudades que Cave recorre -cuando no está encerrado escribiendo en un cuarto de hotel-, así como una asfixiante angustia e inquietud relacionada con la figura de su esposa, Susie Bick, quien no le atiende el teléfono mientras él está de gira.
“Componer canciones es algo que puedo hacer, he escrito cientos de ellas, pero la poesía siempre ha estado en otro nivel. Me sentía como una especie de impostor entrando en un terreno que no conozco demasiado. Eso puede generar muchos miedos pero también puede ser liberador”, explica Cave en una entrevista sobre el libro para la revista Vice.
Y sostiene que “hay un elemento de ignorancia e ingenuidad en el proceso de escribir algo que se supone que no deberías escribir. En este extenso poema, la bolsa del mareo representa un recipiente donde se mete todo, hay una representación física de la bolsa, a menudo echo un vistazo al interior. Dentro de esa bolsa está todo lo que amo y detesto”.
A lo largo del libro aparecen figuras bíblicas, mitológicas, sueños, pesadillas y máximas como ‘Los nueve tormentos del desarrollo’: “Resistir la necesidad de crear. Resistir la creencia en el absurdo. Resistir mediante la provocación. Resistir mediante la enfermedad y la tristeza. Resistir mediante la masturbación”.
“Resistir gracias a los libros de autoayuda -continúa-. Resistir gracias a hacer cosas por los demás. Resistir gracias a compararse con los demás. Resistir a través de las opiniones de los demás”.
Nicholas Edward Cave (Australia, 1957) es compositor, cantante, escritor y actor ocasional. Desde 1983 lidera el grupo Nick Cave & The Bad Seeds, que combina rock, blues, post-punk y free-jazz, siempre con una fuerte impronta poética. Con ese poderoso grupo lanzó discos como “Let Love In”, “Murder Ballads” y “The Boatman’s Call”, entre otros.
Cave, además, es autor de los poemarios “King Ink” (1988) y “King Ink II” (1997), y de las novelas “And the Ass Saw the Angel” (1989) y “The Death of Bunny Munro” (1989). También ha colaborado con otros artistas como Shane MacGowan, Barry Adamson, Marianne Faithfull, Kylie Minogue y Johnny Cash, uno de sus héroes personales.
Su música tiene gran presencia en el mundo del cine: dos canciones suyas aparecen en el clásico filme “Wing of Desire”, de Wim Wenders; y compuso, junto a Warren Ellis, diversas bandas sonoras para filmes como “The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford”, de Andrew Dominik y “The Road”, película basada en la novela de Cormac McCarthy.
En “20.000 días en la tierra”, una suerte de documental ficcionalizado sobre su vida, Cave dice: “La canción es heroica porque confronta la muerte. La canción es inmortal y observa con valentía nuestra propia extinción. La canción emerge del mundo espiritual con un mensaje verdadero: un día te diré cómo vencer al dragón”.
“Las palabras que he escrito a lo largo de los años son solo un barniz. Hay verdades que yacen debajo de la superficie de las palabras, verdades que se alzan sin avisar, como el lomo de un monstruo marino, y después desaparecen”, relata el autor de “Into My Arms”.
Y explica que, para él, tocar y cantar “es una manera de tentar al monstruo a que salga a la superficie, crear un espacio donde la criatura pueda atravesar lo que es real y conocido para nosotros”.
Editorial: Sexto Piso
Páginas: 192
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