“Si no hay consensos y cambios en el proyecto, nosotros votamos el dictamen de Diputados”. Así se lo aseguró, palabras más o menos, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, al jefe del bloque del FpV en el Senado, Miguel Angel Pichetto, en un encuentro que mantuvieron ayer para negociar modificaciones de consenso a la “ley antidespidos” votada en la Cámara alta.
Pero según pudo constatar EL DIA en el Congreso, Pichetto no aceptó cambio alguno y dejó a Massa con menos margen de maniobra para apoyar la iniciativa en la Cámara baja, donde el FR cuenta con 29 diputados propios y llega a 41 escaños con los aliados del interbloque UNA. La diputada Graciela Camaño le trasladaba anoche esta situación al oficialista Emilio Monzó.
El presidente de la Cámara de Diputados es uno de los principales referentes de Cambiemos en el Parlamento. Por eso, tiene el objetivo de evitar que prospere el proyecto que ya tiene media sanción en el Senado –que establece la doble indemnización por 180 días- o eventualmente la iniciativa con dictamen en Diputados, que lleva la emergencia laboral a diciembre de 2017.
Esto es así porque el presidente Mauricio Macri ya anticipó que vetará la norma si es que finalmente se completa su sanción en el Congreso. Para el gobierno, la “ley antidespidos” es una suerte de cepo para el mercado laboral, contrario a su concepción de la economía. Pero el Senado tiene mayoría opositora y votó un proyecto impulsado por el peronista Pichetto.
El jefe del bloque del FpV recibió a Massa en su despacho del Senado y le dejó en claro su nula predisposición a negociar cambios en ese proyecto. De hecho, al término del encuentro solamente el diputado tigrense salió a hablar con la prensa y el senador rionegrino se quedó en el interior de su oficina, sin tener la cortesía de atender a los medios de comunicación.
En los pasillos de la Cámara alta se especula con que la jugada de Pichetto de darle impulso a la “ley antidespidos” es en rigor un intento por marcarle la cancha a la Casa Rosada para que acelere el envío de recursos a los gobernadores. Traducción: Pichetto ya no responde al liderazgo de Cristina Kirchner y sus nuevos jefes políticos son los mandatarios provinciales peronistas.
Massa, por su parte, tiene otro tipo de problemas: el bloque de diputados del Frente Renovador, que él mismo integra, no tiene una postura unificada en torno a la forma de resolver la crisis de empleo. Un sector tiende a pensar parecido al gobierno y otro –más identificado con los gremios- impulsa la instauración de la denominada “emergencia laboral”.
Según pudo saber este diario, los diputados del FR se reunirán este mismo martes a puertas cerradas para tratar de unificar un criterio, a sabiendas de que su definición puede inclinar la balanza a favor del gobierno o de la oposición. El propio Massa dio ayer algunas pistas tras el encuentro con Pichetto: “Vamos a votar con claridad para defender a los trabajadores”, dijo.
Es decir, que el massismo votará el dictamen que surja en el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, si es que el gobierno no emite antes alguna señal favorable a la sanción de leyes complementarias, como una que proteja a las pequeñas y medianas empresas (pymes). “Es necesario que tomen nota del problema y busquen resolverlo”, afirmó Massa.
El impulso a la “ley antidespidos” cobró más fuerza en los últimos días tras la multitudinaria marcha de los sindicatos. Uno de esos proyectos ya tiene sanción en el Senado, pero tras la reunión que no prosperó entre Massa y Pichetto, puede que la iniciativa que finalmente tome cuerpo es la que se debate en Diputados, donde el gobierno aspira a dilatar la discusión.
Por el momento, los distintos bloques de oposición no logran ponerse de acuerdo en torno a un proyecto que unifique sus posturas, porque cada uno de ellos juega su propio partido.
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