Los primeros fríos invernales asoman en la Ciudad, y con los árboles paulatinamente entrando en su etapa de menor ritmo biológico la Comuna lanza su temporada de poda. Según se anunció, las cuadrillas municipales saldrán a las calles a partir de este mes para “atender las zonas más abandonadas y aquellas que generan la mayor cantidad de reclamos”.
Desde la dirección de Espacios Verdes y Arbolado Público local se informó que “tras relevar el arbolado público de la Ciudad, se programó un cronograma de tareas para atender todas las demandas y ocuparse de ejemplares que no se intervienen, en algunos casos, desde hace más de tres años”.
En ese marco, la dependencia analizó los reclamos recibidos a través de la línea telefónica de Atención Vecinal (SUAV, 0-800-999-5959), y asignó “un orden de prioridades”. El titular del área, Eduardo Manuel Arcoubi, subrayó que “para garantizar la organización y la prolijidad en las tareas, hemos dividido el casco urbano en cuadrículas de seis cuadras de lado y encontramos que respecto de algunas hay más de doscientos cincuenta pedidos de los vecinos”.
Las tareas se van a desarrollar durante cuatro meses, hasta fines de agosto, y estarán orientadas principalmente al despeje de luminarias, para “garantizar la correcta iluminación de las calles y mejorar la seguridad”; y el despeje de semáforos y cableado.
METODO
“La idea es recortar las ramas y copas de manera tal de alejarlas dos metros de la línea aérea de los servicios, y un metro y medio de la línea municipal y el frente de las casas, para prevenir problemas con las canaletas y los techos de las viviendas particulares”, detalló Eduardo Arcoubi.
El funcionario advirtió que “la ciudad cuenta con árboles que no han sido intervenidos en mucho tiempo, deteriorándose y en muchos casos transformándose en peligrosos”.
En los últimos años, las modalidades escogidas para podar los árboles priorizaron criterios “de seguridad” por sobre los fitosanitarios, y se encadenaron intervenciones drásticas que dejaron sin copa o “desmocharon” árboles frondosos.
De acuerdo con la Sociedad Internacional de Arboricultura, los diferentes tipos de “desmoche” son “la práctica de poda conocida más dañina para un árbol”. La frecuencia de poda sugerida por los ingenieros forestales es, para árboles maduros (30 a 50 años de edad), de 6 a 8 años. Para árboles jóvenes (10 a 30 años), se recomienda un lapso de 4 a 6 años.
La legislación vigente en la Ciudad, considerada pionera en materia de protección ambiental,fija que los vecinos son custodios de los árboles plantados en sus veredas, por lo que no sólo deben preservarlos sino denunciar cualquier daño.
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