“El Viejo Otelo”, de Sebastián Pajoni. Elenco: Carlos Juárez, Ariadna Asturzzi, Mauro Martucci, Agostina Silvestre, Federico Ponce, Mariana Ortiz Losada. Vestuario: Héctor Ferreira. Escenografía: Magali Acha. Asistencia de Dirección: Martín Cruz. Idea, autoría y dirección: Sebastián Pajoni. Producción: Comedia de la Provincia de Buenos Aires. Sala Armando Discépolo, calle 12 entre 62 y 63, viernes y sábados 21 hs, con entrada libre y gratuita.
Quiso el caprichoso azar que dos de las más grandes plumas de la literatura universal, William Shakespeare y Miguel de Cervantes, traducidos a prácticamente todas las lenguas del planeta, partieran de este mundo el mismo año, 1616. Más aún, reza la leyenda urbana que ambos murieron el mismísimo día (23 de abril). Al cumplirse, pues, nada menos que 400 años de su “mutis por el foro”, este aniversario ha generado innumerables celebraciones por doquier, como una prueba más –si falta hiciera- de la imperecedera vigencia de estos dos genios.
En su primera producción de la nueva gestión, la Comedia de la Provincia, dirigida ahora por el platense Jorge D’Elía, presenta en su sala de la calle 12, una ingeniosa fusión de “Otelo”, una de las más famosas tragedias shakesperianas, y “El viejo celoso”, un entremés de Cervantes. Esta travesura literaria fue ideada, compaginada y dirigida por Sebastián Pajoni, especialmente para la ocasión.
El entremés es una pieza teatral de un solo acto, de carácter jocoso, surgida en España en el siglo XVI, que utilizaba la prosa en lugar del verso, y se solía representar entre los actos de una comedia, con el fin de entretener al público. Este género “chico”, precursor del popular sainete, cobró verdadero prestigio recién cuando llevó la firma de Cervantes.
Pajoni toma los temas en común de ambas obras (los celos, el adulterio, la hipocresía, la desconfianza, el deseo, la complicidad femenina, los chismes, la maledicencia), y entremezcla los personajes, de modo que el Moro de Venecia es aquí una fusión de Otelo y el anciano Cañizares; Desdemona es a su vez la joven Lorenza cervantina; su criada Emilia es aquí Cristina; Casio muta en el galán que la vecina, Hortigosa, le trae a la joven esposa desdichada e insatisfecha, mientras que Yago conserva su rol de inescrupuloso instigador.
El resultado es un cocktail original, ágil y entretenido, que prioriza el tono cómico del entremés por sobre el clima trágico de Otelo. El desempeño actoral es parejo, con un “physique du rôle” muy adecuado para cada personaje. El versátil Carlos Juárez encarna con sobrado oficio y múltiples recursos esta difícil yuxtaposición de Otelo y Cañizares, generando risas y empatía por su torturada obsesión. Graciosa y chispeante Agostina Silvestre, de cuya boca sale el discurso feminista de Emilia, tan vanguardista para la época. Muy histriónico Mauro Martucci, en la piel del pérfido Yago. La vecina que compone Mariana Ortiz Losada destila picardía y descaro. El Casio-Galán de Federico Ponce, deliberadamente fuera de escala, suma al divertido disparate escénico.
La escenografía, minimalista. El vestuario, elaborado y atractivo.
“El viejo Otelo”: combo teatral, dos en uno.
SUSCRIBITE a esta promo especial