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Advierten por los riesgos de las tarjetas de crédito “de regalo”

Entidades que defienden a los consumidores recomiendan rechazar las tarjetas no solicitadas

Por Redacción

Muchos bancos envían plásticos que los clientes no pidieron y generan gastos sorpresivos

Tiempo atrás Angélica encontró en el buzón de su casa una tarjeta de crédito a su nombre, expendida por el Banco Hipotecario. En ese momento recordó la publicidad de esa entidad en la que aparecía un búho con la leyenda “si tienes una tarjeta canchera, actívala”, pero como no la había pedido, llamó al banco para dejar asentado que la rechazaba y la rompió. Sin embargo, no todas las personas que reciben tarjetas de crédito que no pidieron corren con igual suerte y, en algunos casos hasta se les demanda el pago de servicios que nunca contrataron. Por eso desde entidades de defensa de los consumidores recomiendan rechazar las tarjetas de crédito no solicitadas.

El hecho es que hay bancos que generan “plásticos” que nunca fueron pedidos; en otros casos son telemarketer que con mucha gentileza avisan al beneficiado que dispone de una tarjeta de crédito para disfrutar de descuentos y puntos con el que se accede a interesantes premios. En estos casos de comunicación telefónica alcanza con que el usuario exprese si la acepta o no.

“Todas las personas tienen derecho a rechazar cualquier producto o servicio enviado que no hayan solicitado”

Lo concreto es que en muchos casos la operatoria de enviar a domicilio tarjetas no solicitadas provoca gastos sorpresivos y sensación de indefensión a los consumidores, problemas por los que intervino la Defensoría del Pueblo.

Entre los casos atendidos por la entidad está el de María G., que se sorprendió cuando recibió la nota de una empresa de seguros que le daba la bienvenida y le asignaba un número de póliza vinculado a una tarjeta de crédito que nunca tuvo. O Beatriz y Gustavo a quienes les reclamaron deudas de la tarjeta Mastercard que nunca pidieron, luego de la compra de un teléfono celular.

María se dio cuenta que tenía adjudicada una tarjeta cuando le llegó una nota de Met Life, en la que le consignaban un seguro por si perdía la tarjeta de crédito Movistar-Itaú.

“Llamé al Banco y aclaré que no me interesaba el servicio, que no la iba a habilitar ni utilizar”, recordó.

Al tiempo, el Banco le envió una carta informándole que habían cerrado su cuenta y 20 días más tarde un reclamo de deuda por más de 1.000 pesos.

Por último, un estudio jurídico intimó a la mujer mediante una carta para que aprovechara “la última oportunidad de solucionar el problema”.

La Ley 25.065 de tarjetas de crédito, en su artículo 8, plantea que “el contrato de tarjeta de crédito entre el emisor y el titular queda perfeccionado sólo cuando se firma, se emiten las respectivas tarjetas y el titular da la conformidad”, explicó el secretario general a cargo de la Defensoría del Pueblo, Marcelo Honores.

“Intimamos al Banco a desistir de cualquier reclamo de dinero en concepto de renovación o gastos de emisión, ya que la tarjeta nunca fue solicitada, aceptada, ni utilizada, además de extender al denunciante un certificado de libre deuda”, destacó el coordinador del área de consumidores, Henry Stegmayer.

Luego de meses de mediación de la Defensoría, María pudo resolver el tema.

Sin embargo, la entidad señaló que prácticas como esas se repiten. Gustavo y Beatriz compraron celulares en cuotas. El vendedor les explicó que era posible a través del Banco Itaú pero no les mencionó nada de una tarjeta.

Una vez terminado el pago, a ambos les llegaron cartas para renovar la tarjeta Mastercard que nunca habían aceptado.

“La oferta era pagar la renovación, o pagar la totalidad de una deuda inventada”, explicó uno de los afectados.

En esos casos, Soledad Polito, del área de consumidores de la Defensoría, recomendó no quedarse con la tarjeta.

“Hay que devolverla al banco, con una nota de rechazo. Si bien la ley establece que el consumidor no está obligado a hacerlo, nosotros aconsejamos asentar por escrito la no aceptación del servicio para evitar posibles malos entendidos. En la práctica, suele ser lo más efectivo”, dijo Polito.

También se recordó el caso de Adela que pagó la renovación de una tarjeta que nunca habilitó, tenía miedo de generar un monto mayor.

El abogado del estudio jurídico que la llamó, le aseguró que no iba a recibir más reclamos, pero tiempo más tarde, recibió la intimación de pago de una agencia de abogados, por una deuda de 2 mil pesos, referida a una compra que no hizo.

“Es importante saber que todas las personas tienen derecho a rechazar cualquier producto o servicio enviado que no hayan solicitado”, señalaron desde el Área de Consumidores.

“La experiencia adquirida en los casos tratados en la Defensoría y las actuaciones en situaciones diversas de agravios a los derechos del consumidor, evidencian la necesidad de contar con más protección normativa como la que se propone”, concluyó Honores.

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