En la antesala de la revancha que Atlético Madrid jugó ayer ante Bayern Munich por las Semifinales de la Champions League, Diego Simeone volvió a acaparar la principal atención de la prensa. No fue esta vez por conceptos futbolísticos expuestos en la conferencia, sino por los gestos que realizó en el reconocimiento del Allianz Arena, de Munich. El entrenador argentino pisó el verde césped del estadio de los bávaros y, siguiendo minuciosamente con los pasos de un ritual que repitió en ocasiones especiales, hizo los típicos cuernitos con la mano derecha y se tomó los testículos con la izquierda, mientras los reporteros gráficos se abalanzaron sobre él para retratar su entrada al campo. Inmediatamente, la polémica se instaló en diversos noticieros deportivos y portadas de los diarios: ¿se toma con gracia el proceder del Cholo o se entiende como un símbolo de obscenidad evitable? El Cholo, ante la mirada de periodistas, fotógrafos y camarógrafos, realizó el gesto de cuernitos con la mano derecha -al estilo Mostaza Merlo- y con la otra se tomó los genitales. Duró un instante pero alcanzó para ser captado por las cámaras y con eso permitir que la imagen diera la vuelta al mundo.
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