“¿Qué, voy a ir sólo yo preso? No, no”, exclamó el ex vicepresidente kirchnerista, visiblemente enojado, ante sus íntimos.
En las últimas horas Amado Boudou admitió ante sus allegados que analiza una jugada de sumo riesgo y que podría involucrar directamente a la ex presidenta Cristina Fernández en la causa Ciccone: presentarse como un arrepentido.
Por los menos dos dirigentes que lo conocen y tienen trato con él, aún hoy, indicaron a la agencia DyN que Boudou “está enojado” y su velada amenaza podría ser producto de ese estado emocional.
El ex vicepresidente sabe que si bien la “estrella judicial” del momento es el empresario kirchnerista Lázaro Báez, una vez que esa performance tenga una definición, recobrará el protagonismo de otros momentos en Comodoro Py.
El “enojo” de Boudou tiene su correlato. Amigos del otrora “heredero” del proyecto Nacional y Popular sostienen que en varias oportunidades, según DyN intentó comunicarse con las principales espadas del kirchnerismo -incluso con Cristina- pero nadie lo atendió. Ni siquiera le dieron las “esperanzas”, como lo hicieron en el principio de su debacle, cuando al menos lo consolaban con un “todo va a estar bien” mientras sus imputaciones se multiplicaban.
Así, Boudou le estaría enviando un mensaje a Cristina Kirchner: si no me dan garantía de nada, hablo.
Ahora bien, ¿puede ser un arrepentido más?.
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