El empresario santacruceño vinculado a la familia Kirchner, Lázaro Báez, ya lleva 30 días en una celda de 3x2 metros, del módulo Seis del penal federal de Ezeiza.
Báez fue detenido sorpresivamente el 5 de abril pasado en el aeropuerto de San Fernando, cuando venía de Río Gallegos en vísperas de su cita en los tribunales con el juez federal Sebastián Casanello, quien consideró que existía riesgo de fuga por parte del empresario.
Según el portal Infobae, Lázaro Báez se encuentra alojado junto con otros 14 presos, todos mayores de 50 años y de “baja conflictividad”.
También trascendió que no tiene contactos con los otros implicados en la causa que se investiga lavado de dinero.
Las celdas son individuales para cada detenido pero hay un sector del pabellón de usos múltiples común, en el que hay un televisor.
Aseguran que el empresario que más obras públicas recibió de las administraciones Kirchner, sobre todo en Santa Cruz, no se muestra quebrado anímicamente, que no sufrió el “bajón” normal en cualquier persona que queda presa por primera vez. De todos modos, está controlado de cerca por los profesionales del penal.
Báez, además, sufre de diabetes y presión alta y por eso se encuentra medicado. En los primeros días estuvo en el Hospital del penal de Ezeiza.
Mientras, dicen que tiene poco diálogo con sus compañeros y habla “lo necesario” con los agentes penitenciarios, al parecer por consejo de sus abogados.
También trascendió que el pabellón es controlado con cámaras de seguridad y una guardia permanente de agentes del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
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