La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, celebró que el Tribunal Supremo haya suspendido provisionalmente el mandato del jefe de los Diputados, Eduardo Cunha, y aseguró sobre la respectiva medida cautelar que “mejor tarde que nunca”. Rousseff insistió también en que el proceso parlamentario que la próxima semana puede apartarla del cargo comenzó a raíz de un “chantaje” del propio Cunha, que esperaba que el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) lo apoyara y rechazara la apertura de un juicio contra él en la Comisión de Etica de la Cámara de Diputados, cosa que no sucedió. Cunha enfrenta un proceso en el Consejo de Ética de la Cámara baja, que indaga si le mintió al Congreso al ocultar que tenía cuentas secretas en Suiza y que luego fueron reveladas por la Justicia helvética. Cunha incurrió en “un claro desvío de poder porque usó su cargo para vengarse de nosotros porque no nos doblamos ante el chantaje”, sostuvo Rousseff.
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