A fines del 2014, Ignacio Rivera obtuvo la medalla de oro en la olimpíada nacional de Química, y su hermano Juan Pablo, la de plata.
En noviembre del año pasado dieron un salto. Nacho compitió contra tres alumnos de otros tantos puntos del país en la categoría más alta, nivel 3 “entrenado”, y salió campeón.
Juan Pablo hizo lo propio en la segunda categoría, nivel 3 “no entrenado”. Entre 26 participantes, también se colgó la medalla de oro del cuello.
Explican que “a nivel general, es decir, entre todas las categorías, participaron más de 340 chicos y chicas”, y confiaron que cada año se ponen como meta subir un escalón más, aquí o ya a nivel internacional.
“Hay que ponerse un objetivo a principio de año, sino te podés aburrir, caer en la monotonía”, dice Juan Pablo, el abanderado 2016 del Albert Thomas.
Volviendo a la competencia olímpica, puntualizan que “entrenado y no entrenado no significa que unos se hayan preparado y otros no. Simplemente son nombres con los que distinguen los niveles”, señalan.
En ese sentido detallan que en total son seis niveles: inicial; 1; 2; 2 bis; 3 no entrenado, y 3 entrenado.
“En los dos niveles superiores se ven contenidos de 2º y 3º año de la universidad, son muy bravos”, contó hace un tiempo Catriel, amigo de los Rivera.
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