La maravillosa sensación de volar en globo sobre los paisajes de Argentina es una actividad que ocupa uno de cada tres días en la ciudad bonaerense de Luján, casi todos los fines de semana y aún de lunes a viernes, por lo general en pareja o en grupo.
La actividad también se puede realizar en la vecina Capilla del Señor.
A 100 años de la hazaña de Jorge Newbery -quien cruzó Los Andes en 1916, luego de atravesar el río de La Plata- los globos que tuvieron sus fanáticos en el Pampero del Novecento, guardan su romanticismo aun en la era del avión y ofrecen mediante el turismo un buen negocio para sus fervorosos amantes.
El piloto de aerostáticos Adrián Barozza, dueño de la firma Flotar en Globo, amanece o atardece en el barrio cerrado Comarca de Luján, para lanzarse en sus viajes de casi una hora, a 200 metros de altura.
Tras un recorrido de 15 kilómetros, un grupo de apoyo lo rescata junto a sus pasajeros y los regresa a todos al punto de partida.
Los viajes tienen un costo mayor los fines de semana: ahora orillan los 3.500 pesos por cada pareja, sábados o domingos, siempre y cuando las condiciones climáticas lo permitan.
Otra alternativa de salida al barrio Comarca es el Aeroclub de Luján y en ambos casos las naves cargan entre dos y cuatro pasajeros, pero Barozza quiere agregar otro globo para ocho pasajeros que está construyendo y con el que planea seguir volando cerca del tradicional templo de Luján.
“Ese turismo religioso e histórico en torno a la Basílica, con todo el caudal cultural que aportan los peregrinos, es maravilloso. Hay que decir que ni con un millón de ellos se saturan los 10 hoteles de la ciudad de Luján, ya que la oferta se amplía con pequeños pueblos como Torres, Carlos Keen y Open Door, que cuentan con buenos y tranquilos hoteles y restaurantes para almorzar o cenar”, dijo la funcionaria de turismo de Luján, Bárbara Pícabea.
Luján tiene hoteles cinco estrellas como el Howard Jonhson y el San Ceferino, mientras que los demás son de tres estrellas, que se suman a los complejos de cabañas fuera de la ciudad”, comentó Picabea; y detalló que en los alrededores “cada pueblo tiene una actividad gastronómica que incluye picadas, pastas caseras y carnes asadas”.
Los globos aerostáticos irrumpieron en la historia argentina 40 años antes de Newbery, en el comienzo de la Guerra de la Triple Alianza, cuando las tropas de Argentina, Uruguay y Brasil querían atacar las fortificaciones de Paraguay de Curupaytí y Humaitá, en la margen derecha del río Paraguay; las naves se usaron entonces como puestos de observación, lo que muy novedoso para la época.
Ahora, Barozza calificó esos vuelos de los soldados del general Bartolomé Mitre como “vulgares” y arriesgó que hubieran conseguido mejores vistas “desde arriba de un árbol”.
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