Conocida como “Perla” por los suyos, Dora Margarita Villafañe de Gil es una abuela platense que acaba de editar un libro autobiográfico. Y la protagonista de una historia conmovedora. A los 91 años, donó la totalidad de lo recaudado por la venta de los cien primeros ejemplares de “La lechuza y la mariposa/Perlas de vida”, a la fundación de apoyo al Hospital de Niños.
El gesto de Perla, docente y psicóloga, tiene raíces más de una década atrás: hace trece años tuvo un nieto que nació prematuramente en Mar del Plata, con sólo 26 semanas de gestación y 850 gramos de peso. A pesar de padecer complicaciones cardíacas, neurológicas y motrices, los profesionales de un centro de salud de la ciudad balnearia intervinieron a tiempo y lograron salvarlo.
ENTREGA Y TESON
Perla nunca olvidó la entrega y el tesón, la voluntad inclaudicable de aquellos especialistas pediátricos. Cuando vendió los primeros cien libros con sus memorias, canalizar el agradecimiento a través de quienes hacen el mismo trabajo pero en su ciudad le resultó un paso natural.
Concretamente, la escritora se acercó en persona a la Fundación del Hospital de Niños, a entregarle catorce mil pesos que serán destinados a dos servicios del centro asistencial de parque Saavedra.
“Es mi deseo que lo recaudado en la presentación de este libro sea donado al servicio de Enfermedades Infecciosas y al servicio de Neonatología del hospital de niños de La Plata ‘Sor María Ludovica’”, subrayó Villafañe de Gil, “por mi agradecimiento a todos los médicos y cuerpo de enfermería que tanto hacen por los niños internados en ese establecimiento, como lo hicieron por mi nieto en Mar del Plata en el Hospital Privado de Comunidad”.
Aquel chiquito prematuro es hoy un nene feliz, un preadolescente que está por terminar el ciclo primario. Y el espíritu de Perla, su avidez intelectual y su impulso solidario que relativizan el paso de los años, sigue dando que hablar; cultora del “aprendizaje permanente” además de ser profesora de Filosofía y Ciencias de la Educación, y Psicóloga Clínica, hace dos temporadas terminó de cursar un posgrado en Orientación Vocacional y Educacional.
La inquietud de escribir un libro autobiográfico se transformó para ella en central cuando comenzó el siglo XXI. Como lo admite en la contratapa, quería documentar por escrito el relato de su vida.
Día tras día, fue compilando y desovillando recuerdos que abrevaron en dos fuentes: una personal, afectiva, y la otra condicionada por la perspectiva y contexto histórico.
Por las páginas de “La lechuza y la mariposa” (animales tomados como símbolos de la sabiduría y las conductas humanas) pasan entonces sus ancestros, su familia, sus amigos, sus maestros. La vida misma.
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