Captura TV
Inexplicable. Un partido controlado. 2-0 y el rival perdido, casi con la guardia baja. Para un DT tacticista, estudioso, que hace del orden una bandera, está por empezar la pesadilla.
El 2-1 de contra es increíble. Ataque a fondo tripero con centro de Meza y Licht atacando el área chica roja. Diez segundos después, Bologna la iba a buscar adentro. Nadie relevó. Si sos Barcelona vaya y pase...cuando no te sobra nada, no puede ni debe pasar. Del posible 3-0 al real 2-1 sin escalas. Piña.
Y se sabe, a Gimnasia esas manos le duelen. Por eso, 4 minutos más tarde le empataron con un gol insólito. ¿Se acuerdan de aquel partido de leyenda con San Lorenzo en el '33, el de la "huelga de pies caídos" cuando el Expreso dejaba que le convirtieran en repudio al arbitraje? El empate 2-2 se asemejó a esa historia. Un simple corner. Todo el equipo en postura defensiva, nueve jugadores en el área propia y dos pases a ras del suelo con los triperos estaqueados para que Vera haga el gol más fácil de su carrera. Inaudito.
Cambió el partido. Ida y vuelta. Sin dueño. Una falla defensiva de Independiente (que las tuvo en cantidad) y el 3-2 de Oreja. ¿Partido liquidado? Imposible. Otra pelota quieta, todos miraron, Fernández metió un gran cabezazo y a llorar a la Iglesia.
Un partido para cerrar tranquilo terminó con Gimnasia recibiendo un gol de contra y dos goles de pelota parada.
La actuación "fuoriclasse" de Maxi Meza irá a la papelera de reciclaje. El resultado le quita brillo a un partido bárbaro del correntino.
Y Alfaro...Alfaro esta noche no duerme.
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