La ley antidespidos, el primer desafío importante que enfrenta la gestión macrista. El papel de la oposición y la posibilidad de vetar la ley. La situación de Cristina
Joaquín Morales Solá
LA NACION
“Podrá ser la suya una política audaz, y hasta peligrosa, pero es injusto afirmar que Mauricio Macri no hace política”, dice Morales Solá. Añade que mientras Alfonsín y De la Rúa buscaron los pactos de gobernabilidad con el PJ, Macri se propone mantenerlo fragmentado. La solución consiste en elevar a Cristina Kirchner en su rol protagónico. Ella produce “un monumental rechazo en una mayoría social”, pero, a la vez, mantiene “el liderazgo político con adhesiones más firmes, aunque minoritarias”. Todo esto explica algunas reticencias de Macri para acordar algunos puntos políticos con Pichetto por el tema del bicentenario o no trabó acuerdos con algunos gremios peronistas. “Esos pactos habrían unificado en un solo bloque a gran parte del peronismo (senadores, gobernadores, muchos diputados y gremialistas) y aislado a Cristina con su minoría fanática de camporistas. Justo el escenario que Macri no quiere”. “Con perdón del peronismo, pero los únicos líderes que cuentan son Macri y Cristina”, dicen al lado del Presidente. Es la confesión de Macri que faltaba. Eligió a sus amigos y, por ahora, también a sus enemigos”.
Mario Wainfeld
PAGINA 12
Aranguren se alzó con el Olimpo de Platino de la semana (¿del mes?) cuando dijo “si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir. En cambio, si entiende que el costo no es tan alto, continuará cargando nafta”, expresa Wainfeld. Alude luego a “la carta de Isela” en la que Isela Costantini, titular de Aerolíneas, les dijo a los empleados: “Dentro de una empresa es natural que llegue alguien que es el jefe de tu jefe y te diga que vas a tener que ajustar. Uno dice ‘okay’ y no lo toma en pánico (...)”. Alude luego a la ideología oficial y dice que “el consumidor agudo aunque con billetera flaca es libre de elegir entre llenar el tanque o, póngale, renovar el vestuario o comprar alimentos. Si escoge ese rubro puede optar por reducir la ingesta de carne o inclinarse por las segundas marcas” y afirma que “en el ideario macrista (que Aranguren expresa con menos ambages que sus pares en el gabinete) la sociedad es un hipermercado. A nadie se le ocurriría llenar el changuito si no tiene con qué pagar en la caja”. Señala que “la manifestación del 29 de abril fue una advertencia, encarnada por trabajadores sindicalizados. No los convocó el FpV, sino la lectura de sus conquistas jaqueados”.
Eduardo van der Kooy
CLARIN
“La familia Kirchner pasa sus días entre la angustia y el alivio. Eso le sucede a Cristina, a Máximo y también, en menor escala, a Alicia, la gobernadora de Santa Cruz. Aquella ambivalencia tiene relación con un asunto excluyente: el comportamiento entre rejas de Lázaro Báez, el hombre que guarda la mayor parte de los secretos de la ruta del dinero K”, dice Van der Kooy. De lo que diga Báez se podría “corroborar si se consumó o no durante la “década ganada” una maniobra sistemática de lavado de dinero por parte de la pareja presidencial”. Dice que Báez acuñó estos días una muletilla: “Siempre fui lupinista, nunca cristinista”, machaca. Lupín fue el apodo que se ganó en la calle Kirchner ni bien comenzó a escalar en el poder provincial y nacional”. En cuanto al fiscal Marijuan, dice, “sigue acopiando información sobre los allanamientos que realizó en Santa Cruz. Es probable que los próximos días regrese a esa provincia para trabajos complementarios. Pero estaría dispuesto a adoptar mejores recaudos. ¿Por qué? Quedó con la certeza, pese a la eficaz custodia que le brindó la ministra Bullrich, de haber sido espiado”.
Fernando Laborda
LA NACION
“Macri se muestra convencido de que tiene la obligación de vetar la llamada ley antidespidos que la oposición, con apoyo del sindicalismo, podría sancionar en los próximos días”, dice Laborda. “Sabe el Presidente que esta decisión aún provoca dudas entre algunos de sus colaboradores. Tampoco desconoce que un veto a la eventual norma para prohibir despidos y duplicar las indemnizaciones laborales por 180 días desataría un clima de mayor tensión con un sindicalismo que quiere recobrar poder dentro del peronismo”, añade. Destaca que la aprobación por el Senado de la ley antidespidos “fue el primer gran límite que la oposición le puso a Macri” y que el siguiente paso fue la movilización de las centrales sindicales. Dice que “desde el Gobierno se está pidiendo a las grandes empresas que hagan público un compromiso de que este año no reducirán empleados, sino que tenderán a incrementarlo. La idea surgió a partir de una declaración hecha pública por cámaras empresariales en contra de la ley antidespidos. En tal comunicación, se destaca que “la gran mayoría de las empresas establecidas en la Argentina mantendrán o aumentarán el número de personas empleadas”, como “producto de los avances logrados en estos meses en términos de institucionalidad y respeto por las reglas del juego”.
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