Gustavo Ferrari fue diputado nacional y mano derecha de Francisco De Narváez. Especialista en cuestiones jurídicas, concluyó su mandato y recaló en el gobierno de Daniel Scioli en sintonía con el acercamiento que por entonces ensayó el Colorado a las huestes del ex gobernador.
Ferrari fue designado como Asesor General de Gobierno y Scioli había pensado en él para ocupar un cargo clave en su gobierno nacional que no fue: jefe del área de Inteligencia del Estado. Pero la derrota electoral de Scioli no significó, paradójicamente, el retiro de la función pública de Ferrari.
Pocas semanas después del sorpresivo triunfo electoral de María Eugenia Vidal, el nombre de Ferrari comenzó a trascender como posible integrante de su gabinete.
Ya por entonces, el ex denarvaísta y sciolista había logrado ocupar un espacio de poder clave en el club de sus amores: Boca Juniors. Llegó allí de la mano de Daniel Angelici, un actor clave en el PRO, en especial en temas vinculas a la Justicia.
Ferrari se mantuvo así en la Asesoría General de Gobierno. Y ahora, también de la mano de Angelici, recalará en el ministerio de Justicia.
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