La fría aunque soleada mañana de ayer, le deparó a una empleada doméstica una experiencia imborrable. Fue en su lugar de trabajo, en una vivienda de barrio Norte.
Aproximadamente a las 10.30, mientras estaba sola, se acercó a la puerta de entrada al advertir que había gente que esperaba ser atendida en la vereda.
Sin que haya trascendido si la mujer abrió la puerta al sentir que habían tocado el timbre o si oyó ruidos extraños y quiso saber qué pasaba, lo cierto fue que tres delincuentes la redujeron con una extraña metodología. Ocurrió en 4 entre 32 y 33.
Fuentes policiales hicieron saber que los ladrones le taparon la cabeza con una sábana y, de inmediato, la llevaron a empujones al interior del domicilio.
Una versión extraoficial aludió a que los delincuentes abrieron la puerta con una “tarjeta plástica”, como ocurrió en otros golpes delictivos.
En la tarde de ayer, un familiar de la dueña de casa reconoció el asalto y citó que la empleada “fue empujada por los delincuentes contra la pared, para que se callara”.
Sobre lo sustraído, indicó que “se llevaron dinero y joyas”, aunque un vocero policial aseguró que también huyeron con “celulares y una patineta”.
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