“La intención de que las obras sociales rindan más en los hospitales públicos no es nueva. Se aplicó ya en la dictadura del gobernador Saint Jean de la mano de políticas de autofinanciamiento y viene teniendo cada vez mayor presencia. Si bien encuentra cierto apoyo en un sector de los trabajadores de hospitales que ven en el SAMO una perspectiva de mejora salarial, la realidad es que esta política promueve que haya pacientes de primera y de segunda en el sistema público. Porque en la medida en que la atención de mutualizados redunda en beneficios para el personal, podría generar que en algunos hospitales se les dé prioridad. Pero más allá de eso, las políticas de este tipo apuntan en general a no tener que aumentar el presupuesto, una perspectiva desastrosa en medio de la crisis que atraviesa la salud”.
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