Los testigos del tiroteo que se registró ayer a la madrugada en Pulse, un conocido boliche para gays y lesbianas en Orlando (Florida), narraron los aterradores momentos que vivieron cuando un atacante armado con un rifle de asalto, una pistola y un supuesto artefacto explosivo irrumpió en el lugar. Hacia las 2 de la madrugada (hora de Orlando), hora en la que sucedió el ataque, el club nocturno Pulse publicó un aterrador mensaje: “Todo el mundo salga de Pulse. Corran”, sólo horas después de haber promocionado una fiesta latina.
“Sólo escuché ¡bang, bang, bang! Fue aterrador”, relató sobre el tiroteo Christopher Hansen, uno de los asistentes a la fiesta que escuchó los disparos “uno detrás del otro. El tiroteo pudo haber durando toda una canción”.
En la discoteca, hubo una balacera y el operativo policial quedó registrado en un video que grabó Anthony Torres, uno de los asistentes a Pulse quien sobrevivió al ataque. Varios vehículos de policía aparecen en la escena, mientras las sirenas irrumpen en la congestionada madrugada. Torres, que estaba en el lugar con sus amigos dijo también haber escuchado disparos mientras se alejaba rápidamente. “Los disparos no sonaban como si fueran de un arma regular, sonaban como si disparan repetitivamente y nunca fuera a terminar”, dijo. “Supimos lo que era y nos fuimos rápidamente. Había unos 70 patrulleros que llegaban al lugar, pasó tan rápido que todos nos separamos”, describió Torres.
Ricardo Negron Almodóvar, que también estaba en el club cuando empezó el ataque, indicó en la página de Facebook de la disco que “quienes estaban en la pista de baile y en el bar se tiraron al piso y algunos de nosotros que estábamos cerca al bar y a la salida de emergencia logramos salir del área y correr”. “Estoy a salvo en casa esperando que todos puedan llegar a casa a salvo también”, escribió.
Algunos de los familiares de las víctimas esperaban a las afueras del club mientras las luces de los patrulleros iluminaban el lugar. Algunos pidieron a los medios de comunicación ayuda para saber sobre sus seres queridos.
José Torres estaba en un Dunkin’ Donuts al otro lado de la calle, cerca de Pulse, cuando escuchó los disparos. “Fue algo que nunca había oído antes”, dijo Torres. “Tuve que correr al interior del local y empecé a ver a mucha gente gritando, llorando como locos”. El hombre dijo que cuando se resguardó en el recinto llamó al 911 mientras que mucha gente salía del club, algunos de ellos sangrando. Fue un día aciago en la amarga historia de violencia armada en EE UU.
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