Por
Ricardo Rosales
L as promesas de mejoras económicas van quedando para el año próximo, así como la de una fuerte baja de la inflación y de una reducción gradual pero significativa del desequilibrio fiscal.
El flamante zigzagueo oficial en esta materia abre más interrogantes, aunque el optimismo sobre el futuro no ha decaído.
Con el blanqueo y el pago de las deudas a los jubilados, el presidente, Mauricio Macri está obteniendo oxígeno para el segundo semestre.
A falta de las inversiones y un despegue productivo, el Estado destinará recursos en obra pública, jubilaciones y planes de asistencia social
A falta de las inversiones y un despegue productivo, el Estado destinará recursos en obra pública, jubilaciones y planes de asistencia social.
Un desafío para un gobierno que se propuso como la contracara del proyecto K y ahora debe echar mano a recetas cuestionadas.
LA SOJA
El repunte en los precios de la soja es otro aliciente.
Con precios firmes por encima de los 400 dólares y con pronósticos de que podría arañar los 500, habrá más dólares genuinos y rentabilidad para buena parte de la actividad agropecuaria.
La contrapartida es el valor del dólar, hoy en 14 pesos y con un claro retraso que afecta a casi toda la industria, con serios problemas de competitividad, y a la inversión.
Sobre esto, la rémora oficial es más que evidente. No se conocen planes para los sectores productivos, la industria o sectores que están en clara desventaja.
Y más aún si la Argentina decide recostarse sobre la Alianza del Pacífico, con niveles de protección a la industria muy por debajo de las hoy vigentes.
La Argentina es cara en dólares y la presión tributaria está en récords históricos.
Con este mix las inversiones privadas, como se prometió en la campaña electoral, están lejos de llegar en lluvia.
El exceso de dólares viene por los altos márgenes financieros o puntualmente en algunas actividades como la agroindustriales, aún con ventajas.
El resultado del blanqueo, en este contexto sería una excepción, según los expertos, por la creciente presión sobre los fondos en negro en el sistema bancario mundial.
Aunque los mismos expertos y economistas anticipan que poco de esos miles de millones de dólares de argentinos volverían al país a la inversión.
Regresando a la cuestión fiscal, el proyecto que hoy en tratamiento en el Congreso significaría un aumento en los pagos previsionales de casi un punto del PBI, adicional al reconocimiento de la deuda que serían aproximadamente 90.000 millones de pesos a saldar en unos tres años.
Y si a esto se suma la devolución del 15% a las provincias de coparticipación, la situación de la ANSeS dejaría de ser superavitaria.
Según un informe del IERAL, de un superávit de 1% del PBI pasaría a un déficit de 1,6%. Un deterioro de 2,6% del PBI en muy corto plazo.
¿Cómo se financiará esta brecha? ¿Qué pasará con las jubilaciones de la próxima década?
REFORMA TRIBUTARIA
El Gobierno prometió una reforma tributaria. La intención sería desandar los últimos años de fuerte aumento de la presión, apelando a impuestos distorsivos y con un sesgo muy negativo a la actividad productiva.
La iniciativa es indispensable.
En definitiva, y en el corto plazo, el sacrificio de las metas fiscales de reducción del déficit se solucionará con mayor deuda.
Al contrario, parece escasa la voluntad política de estos cambios.
La eliminación de Bienes Personales fracasó en el Congreso la última semana, apenas hubo un reclamo de gobernadores del PJ por esos recursos.
En definitiva, y en el corto plazo, el sacrificio de las metas fiscales de reducción del déficit se solucionará con mayor deuda.
Mirando con objetividad los meses de gestión de Macri, los recortes de gastos obtenidos con los ajustes de las tarifas y otras reducciones se diluyeron con otros aumentos más importantes, para las provincias, los jubilados y la eliminación de retenciones.
El aumento de las partidas de gasto ha sido importante mientras que la reforma tributaria está en espera.
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