Tan pronto como se supo que había habido un ataque a tiros en 29 y 90, la Policía salió a la búsqueda del acusado y de su auto. Los agentes lo ubicaron a los pocos minutos.
“Estaba encajado en una zanja al costado de la calle, en 21 y 90. A bordo estaba el hombre, identificado rápido por su fisonomía y por la ropa que vieron los testigos”, explicaron desde la fuerza.
Durante la requisa del auto se le secuestró un arma calibre 22, la misma que habría usado en la balacera. Por su condición de policía retirado, en el barrio circuló con fuerza la versión de que también contaba con una pistola de mayor tamaño.
Espíndola quedó imputado por el homicidio y fue conducido a un calabozo. Ahora se procura establecer si, tal como dijeron en el lugar del hecho, “le pegó algunos disparos a su propio auto” para simular que él también fue atacado a disparos.
Al ex policía nadie lo conocía en Altos de San Lorenzo, aunque sí a Pimentel. “Era albañil y trabajaba, no se metía con nadie, era tranquilo”, lo describieron sus vecinos.
Por eso fue que también les hizo mucho ruido otra presunta coartada que habría usado para alivianar su responsabilidad: “Dijo que le quisieron robar con un cuchillo al cuello y que por eso se defendió”, dijeron en calle 29, con un gesto de incredulidad.
La Policía no informó que a Pimentel le hubieran encontrado armas cuando lo hallaron muerto. Cada nuevo elemento parecería complicar más al acusado.
SUSCRIBITE a esta promo especial