Los usuarios más asiduos de los ‘smartphones’ tienen un dedo pulgar más grande que el otro como consecuencia de las horas que dedican a tocar y deslizar el dedo por la pantalla táctil, según un estudio de la operadora británica O2.
Para uno de cada 20 personas adultos, la media de dos horas diarias de uso del móvil se puede entender como el particular gimnasio del dedo pulgar, lo que hace que éste presente un tamaño ligeramente más grande que el de la otra mano, en algunos incluso supone un incremento del 13 por ciento, según recoge el estudio.
Pero los cambios no se limitan al dedo gordo de la mano: los meñiques también sufren su parte y es que el 8 por ciento de los encuestados reconoció que adquirieron una ligera curvatura en los mismos por la forma en que agarran los móviles.
Junto a los cambios físicos, el estudio recoge también las consecuencias psicológicas que plantea el uso excesivo del móvil, como por ejemplo, las vibraciones fantasmas, por las que el usuario cree que el móvil vibró para alertar de un mensaje o llamada, cuando en realidad no ha recibido nada. El estudio, llevado a cabo en Reino Unido con 2.000 personas, apunta también a problemas de dependencia.
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