En muchas oportunidades esta columna ha tratado el tema de la ausencia de espacios verdes en la periferia de La Plata, al no haberse respetado más allá del casco urbano el diagrama fundacional de la Ciudad, conformado por la presencia de una plaza cada seis cuadras con el complemento de parques y amplias ramblas arboladas, disponiéndose desde entonces de un recurso natural de importante valor para la calidad de vida.
En este sentido es que resulta digna de análisis la iniciativa de vecinos de Los Hornos que pugnan para crear un parque recreativo en 137 y 72, habiéndose concretado ya reuniones y un festival para respaldar ese la búsqueda de ese objetivo. Tal como se informó, los pobladores de ese barrio se proponen también habilitar un reservorio de agua, que impida que vuelvan a presentarse las trágicas circunstancias de la inundación de abril de 2013.
Según se detalló, el proyecto vecinal -que ya cosechó apoyo entre instituciones y legisladores de diferentes signos- prevé recuperar sectores degradados a la vera del arroyo Regimiento, allí donde el curso de agua ingresa en el entubamiento por el que luego cruza el casco histórico de la Ciudad. Se trata de un espacio de alrededor de cuatro hectáreas, enmarcado por las calles 70 a la 72, desde la 137 a la 139, en el que coexisten descampados, un pequeño monte surgido espontáneamente, la canalización del arroyo y una playa de estacionamiento de camiones.
Tal como se indicó, los vecinos pretenden forestar el lugar, dotarlo de senderos peatonales, circuitos aeróbicos, juegos de plaza y canchas para jugar al fútbol y al vóley, integrando al arroyo como elemento paisajístico y preservando paños verdes como reservorios ante eventuales crecidos, según dijeron los vecinos.
Lo cierto es que en años anteriores se puso de relieve la acción de la Municipalidad, cuando adoptó medidas destinadas a recuperar o inaugurar plazas en la periferia, tal como ha ocurrido con el caso de la plaza Mitre de City Bell, donde se puso en valor el espacio público y se creó un circuito aeróbico. A su vez, en la localidad de Arana se inauguró la plaza El Recreo, en una situación que, según fuentes municipales, se traduciría en nuevas aperturas.
Sea como sea, el ostensible crecimiento urbanístico, que se está haciendo sentir con particular intensidad en las afueras de nuestra ciudad, debiera prever la presencia de plazas y paseos, acompañados por planes de forestación. Lo cierto es que, a simple vista, en muchos de los nuevos barrios que se vienen conformando, no se viene advirtiendo la disponibilidad de esos lugares.
Tal como se dijo en forma reiterada, desde hace años, ha sido evidente la falta de parques y plazas en la periferia de la Ciudad. Tanto como la necesidad de que en esos barrios se impulsen políticas urbanistas tendientes a la apertura de esos espacios verdes, imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los habitantes.
En buena hora, entonces, todas aquellas iniciativas que –sustentadas en el aporte de urbanistas y avaladas técnicamente por las autoridades- apunten a promover la creación de nuevos plazas y paseos en los suburbios. La disponibilidad de esos sitios sería inmediatamente aprovechada por los vecinos, que hoy ven en el aire libre, en la posibilidad de realizar caminatas y de contar con lugares reservados para ello, una fórmula concreta para mejorar su calidad de vida.
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