Irma Roy militó desde joven en el Partido Justicialista, y tuvo una vida política destacada tras sufrir el exilio durante la dictadura militar y fue una de las impulsoras de la ley de Cupo Femenino.
Roy fue una de las pocas mujeres que integró la comitiva de personalidades que acompañaron a Perón en el avión chárter con el que regresó al país en 1973.
Durante la última dictadura militar Osvaldo Papaleo, su entonces esposo y padre de su única hija, fue perseguido y amenazado, por lo que Roy y su familia debieron exiliarse en México. Tras el retorno de la democracia con Raúl Alfonsín, en 1983 la actriz volvió al país y se dedicó de lleno a la actividad política, siendo diputada nacional en varios períodos ininterrumpidos (1987/1991, 1991/1995 y 1995/1999).
En 1999, cuando la emisora pública ATC entró en convocatoria de acreedores, Roy tuvo una intensa actividad pública para aportar desde el Congreso a la solución de ese problema.
En 2000 fue candidata a la jefatura de gobierno por Unión por Buenos Aires y por la lista de PAIS que encabezaba Gustavo Beliz, que también la postuló como primera legisladora porteña, cargo para el que fue elegida.
Roy representó al PJ como diputada nacional por la Ciudad entre 2001 y 2005 y fue presidenta de la Comisión de Cultura y vocal de las Comisiones de Defensa del Consumidor, Análisis y Seguimiento de las Normas Tributarias y Previsionales y de la Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia.
La dirigente justicialista fue una de las impulsoras de la ley de Cupo Femenino y estuvo comprometida en la redacción de las leyes de Adopción y de Violencia Familiar.
Roy se vio envuelta en un escándalo político cuando se conoció que cobraba un sueldo como legisladora y al mismo tiempo una pensión y una jubilación de privilegio, por lo que renunció a ese beneficio.
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