El frío sigue siendo un mal para las industrias. Como todos los años desde 2004, el Gobierno solicitó en estos días al sector reducir a cero el consumo de gas para garantizar el abastecimiento residencial, de escuelas y hospitales. La medida, que ya lleva diez días, se tradujo en una progresiva paralización del aparato productivo que depende de ese recursos energético. Por eso en nuestra región se encendieron las luces de alerta y advirtieron que “las Pymes no pueden soportar esta situación”.
El presidente de la UIA del Gran La Plata, Francisco Gliemmo, señaló que “todo lo que implica un uso intensivo de gas tiene orden de disminuir su caudal a cero, por lo que prácticamente se frena la producción”.
Al respecto, Gliemmo enfatizó que la restricción afecta a numerosas plantas radicadas en el parque industrial de La Plata, así como a textiles, cerámicas, alimenticias y cementeras del país, entre otras.
Tres grandes motivos provocaron, esta vez, las restricciones: por un lado, se atrasó el amarre de buques cargados con Gas Natural Licuado (LNG, según su abreviación en inglés) proveniente de ultramar y gasoil, que se utilizan en la generación de electricidad; por otro, Bolivia dispuso una reducción en sus exportaciones al país; y, por último, pero no menos importante, el factor climático. El último es un dato fundamental, debido a que las bajas temperaturas aumentan el consumo de gas en hogares, y, en un contexto de escasez, obliga a restringir el suministro a otros consumidores.
Ante esa complicada coyuntura, el Comité de Emergencia del sector energético diagnosticó que el sistema gasífero se encuentra en “riesgo de abastecimiento de la demanda residencial”, por lo que dispuso las restricciones a la industria.
El titular de la UIA del Gran La Plata pidió, en este contexto, “priorizar la producción industrial para no perjudicar el trabajo”. En tal sentido, señaló que a diario se destinan unos 15 millones de metros cúbicos de Gas Natural Comprimido (la distribución de GNC no se cortó) para el consumo de vehículos. Y propuso que esos recursos energéticos sean destinados a las industrias, para poder sostener la producción, y que mientras dure la emergencia se subsidie al transporte que depende del GNC con facilidades para acceder al gasoil o la nafta.
Gliemmo señaló que desde la UIA del Gran La Plata ya se ha expresado esta preocupación a las autoridades y recordó que “desde el 2005, cuando estábamos en pleno crecimiento, nosotros veníamos reclamando por la falta de desarrollo del sistema energético. Y advertíamos que eso iba a frenar el crecimiento del sector productivo. El tiempo nos dio la razón”.
“Nosotros defendemos el trabajo, que es lo fundamental que necesita el país”, dijo Gliemmo, y cuestionó además la sanción de la ley que convirtió al 17 de junio en feriado nacional, al considerar que “en un momento de falta de trabajo, colocar un día no laborable más entorpece la recuperación y resaltó que perjudica “sobretodo a todos los (trabajadores) que están en condiciones de informalidad, es un golpe a su sustentabilidad”.
El dirigente explicó que la medida del gobierno debe ser acatada “sí o sí” porque existen punitorios para las empresas que la incumplan.
Desde el sector explicaron que llevar los equipamientos a nivel mínimo de consumo conlleva un tiempo prudencial, ya que hay que disminuir la actividad de forma gradual, y lo mismo para volver a ponerlos en marcha. “El tiempo de apagado y reencendido (que puede ser de hasta 48 horas) no se puede trabajar”, explicaron.
Pese a que en los días más fríos del año es frecuente que haya restricciones en el suministro, tanto las empresas como las autoridades reconocen que la situación es de una gravedad mayor a la esperable.
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